miércoles, 7 de junio de 2017

El amo del balón

En la Copa de Europa de Naciones de 1980, los aficionados al fútbol tuvieron la oportunidad de ver no sólo como la Selección Alemana ganaba la competición, sino que el juego germano era dominado por un joven prometedor. Ese joven de apenas 20 años era el amo del balón. No era otro que Bernd Schuster. 


Ya ese mismo verano fue fichado por el Barcelona procedente del Colonia donde se convirtió en el canalizador del juego y los goles. Sin embargo, la mala leche lo lastró. Renunció a jugar con su Selección con sólo 23 años al negarse a jugar un partido amistoso por el nacimiento de su primer hijo. Tampoco su relación con la prensa tanto alemana como española fue la mejor. Tenía (y supongo que tendrá) mucho carácter, pero la calidad que tenía con el balón en los pies no sólo para asistir al compañero desmarcado, sino para finalizar las jugadas era tremenda. 


En el Barcelona también tuvo sus problemas tanto deportivos como extradeportivos. Deportivos como cuando una entrada de Andoni Goikoetxea (el mismo que lesionó a Maradona), defensa del Athletic de Bilbao, hizo que estuviera un año en el dique seco. Extradeportivos como cuando en 1986 fue cambiado en el minuto 85 cuando el equipo azulgrana estaba jugandose la final de Copa de Europa. Sin mediar palabra, salió del campo, fue a los vestuarios, salió del estadio (se jugaba en Sevilla), pidió un taxi y se fue al hotel. Los catalanes perdieron la final en los penaltis y Schuster fue sancionado por el club. Eso por no hablar del corte de mangas al estadio Santiago Bernabéu (que paradojicamente sería su casa durante dos años). También se hablaba de la gran influencia que ejercía sobre él su entonces esposa Gaby. 


Su contrato duró hasta 1988 cuando Mendoza lo fichó para el Real Madrid de la Quinta del Buitre. Allí ganó dos Ligas, pero no pudo conseguir la Copa de Europa, formando parte de un equipo tremendo que completó cinco años fabulosos con una quinta Liga consecutiva, fijando por aquel entonces el record de goles en 107 en los que Schuster hizo mucho.


Desavenencias con la directiva del equipo blanco, lo llevaron al Atlético de Madrid donde ganó dos Copas con un fútbol de contraataque, siendo una de ellas en el estadio Santiago Bernabéu contra el Real Madrid y con un golazo de falta por la escuadra en la que era una de sus muchas especialidades. 


Schuster, a pesar de sus carácter o decisiones, es por derecho propio uno de los más grandes futbolistas de su tiempo. Una época en la que el viejo Bernd, aquel de la mala leche, era el dueño del gol; era el amo del balón.

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