jueves, 29 de junio de 2017

A un Dios desconocido

De entre las múltiples deidades que tenían los griegos (12 eran las principales, seguidas de infinidad de divinidades menores) existía un caso muy partícular: el Dios desconocido. Ésta era una divinidad que, como indica su nombre, no conocían, pero que existia y que podía ser uno de los Dioses preexistentes, pero cuyo nombre no se les había revelado a los griegos o al mundo helénico en su conjunto. 

 
 
De hecho, en Atenas, cuna del pensamiento occidental, hubo un templo dedicado específicamente a este dios y era frecuente que los atenienses prestasen juramento "En el nombre del dios desconocido" (Νή τόν Άγνωστον Ne ton Agnoston). 


Cuenta los Hechos de los Apostoles que San Pablo pasó por dicho Templo al Dios desonocido en su visita a Atenas. Aprovecho tal cosa para hablar a la elite ateniense en el Areópago (que es un monte situado al oeste de la Acrópolis de Atenas, sede del Consejo o tribunal de Atenas, el cual controlaba a los magistrados, interpretaba las leyes y juzgaba a los homicidas) para hablarles del único y verdadero Dios:
"Pablo, de pie en medio del Areópago, dijo: «Atenienses, veo que vosotros sois, por todos los conceptos, los más respetuosos de la divinidad. Pues al pasar y contemplar vuestros monumentos sagrados, he encontrado también un altar en el que estaba grabada esta inscripción: «Al Dios desconocido.» Pues bien, lo que adoráis sin conocer, eso os vengo yo a anunciar. «El Dios que hizo el mundo y todo lo que hay en él, que es Señor del cielo y de la tierra, no habita en santuarios fabricados por manos humanas,  ni es servido por manos humanas, como si de algo estuviera necesitado, el que a todos da la vida, el aliento y todas las cosas. El creó, de un solo principio, todo el linaje humano, para que habitase sobre toda la faz de la tierra fijando los tiempos determinados y los límites del lugar donde habían de habitar, con el fin de que buscasen la divinidad, para ver si a tientas la buscaban y la hallaban; por más que no se encuentra lejos de cada uno de nosotros; pues en él vivimos, nos movemos y existimos, como han dicho algunos de vosotros: "Porque somos también de su linaje." «Si somos, pues, del linaje de Dios, no debemos pensar que la divinidad sea algo semejante al oro, la plata o la piedra, modelados por el arte y el ingenio humano. «Dios, pues, pasando por alto los tiempos de la ignorancia, anuncia ahora a los hombres que todos y en todas partes deben convertirse, porque ha fijado el día en que va a juzgar al mundo según justicia, por el hombre que ha destinado, dando a todos una garantía al resucitarlo de entre los muertos»"
Infinidad de descripciones en torno a ese Dios desconocido existen en el mundo. Existe un Altar en Roma, en el Monte Palatino, descubierto en 1820, dedicado a ese Dios con la siguiente descripción:

SEI·DEO·SEI·DEIVAE·SAC
G·SEXTIVS·C·F·CALVINVSPR
DE·SENATI·SENTENTIA
RESTITVIT

"Ya sea para un Dios o una Diosa sagrada , 
Caius Sextius Calvino , hijo de Cayo, 
Pretor por orden del Senado 
restauró esto"

No hay comentarios:

Publicar un comentario