sábado, 20 de mayo de 2017

El bailadero de las brujas de Anaga

"...Desde El Bailadero deambulaban, los días de aquelarre, a partir de las doce de la noche, hora en que acababan estas reuniones, un numeroso gentío: las brujas, compuestas con negros ropajes y abrigados sobretodos, sus amigas y esas otras personas que deseaban iniciarse en la práctica de la brujería; todos formando una compacta muchedumbre que, por la enriscada cumbre, bajaban lentamente para ver si encontraban algún caminante al que maleficiar".
Domingo García Barbusano

Se cuenta que en las montañas de Anaga, antiguo menceyato de Beneharo, el cual pasó a la historia como el Mencey Loco, se reunían una serie de mujeres para celebrar sus aquelarres, teniendo lugar la realización de rituales y hechizos.


En las Islas Canarias tenemos una gran tradición en torno a las historias de brujas, habiendo juicios por posibles maleficios a mujeres durante los años posteriores a la conquista. Concretamente, en este bailadero (o posible bailadero), el cual se halla en la dorsal entre San Andrés y Taganana, las brujas bailaban en torno a una hoguera.


Se decía que tras sus infernales aquelarres (en el que aparecía el diablo) que estas brujas bajaban a la costa para bañarse desnudas. La tradición posterior las hizo más maléficas si cabe dado que se asoció a estas mujeres el rapto de niños a los que les chupaban la sangre (¿Posible vinculación con historias de vampiros procedentes de la vieja Europa?).


Muchos dicen que habiendo existido tales reuniones de mujeres, éstas no eran brujas, sino simples descendientes de guanches, las cuales habían conservado las tradiciones de sus mayores en cuanto a viejos rituales asociados a la petición de lluvia o la fertilidad.  Independientemente de eso, desde la Iglesia Católica se asociaron estas actuaciones a prácticas brujeriles (todo lo pagano sólo podía provenir del demonio) en parte gracias a la gran credulidad de entonces.


Esa zona se sigue llamando el bailadero de las brujas (actualmente un maravilloso mirador para contemplar el paisaje), aunque cabe decir que no es el único sitio de reunión en la zona de supuestas brujas. Tanto por lo bello de la Anaga como por la historia de supuestas brujas, esta zona del bailadero sigue conservando ese encanto que lo sigue haciendo especial. 

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