sábado, 29 de abril de 2017

Entre la realidad popular y judicial

Es sorprendente. A raíz de la posibilidad o no de que condenaran a Miguel Zerolo, ex-Alcalde de Santa Cruz de Tenerife, por el caso de las Teresitas en una conversación cualquiera con conocidos o amigos, la gran mayoría casi daban por hecho que tanto Zerolo como los acusados del supuesto latrocinio no sólo iban a ser condenados con penas muy bajas, sino que algunos se atrevían a asegurar que no los condenarian. Ustedes no sé, pero al menos esperaría la sentencia antes de tan siquiera valorar (o criticar) la posible condena o absolución de un acusado. Finalmente a Zerolo lo condenaron a siete años (puede recurrir como cualquier ciudadano ¡Ojo!), pero esto me lleva a una cuestion: Aquellos que dicen que Zerolo (cambien Zerolo por Infanta o político de turno) no iba a ser condenado (o le iban a poner una pena muy baja) ¿Realmente pensaban esto o querían que fuera así para criticar al juez (o jueza) de turno? Les contesto ahora: Me temo que es lo segundo.


Porque ahora que están saliendo infinidad de casos de corrupción, más que nunca se esta poniendo en duda la imparcialidad de los jueces, incluso de una forma alarmante dando a entender que reciben presiones políticas de uno u otro signo. Ya sabíamos que esto pasaba así y que el Tribuna Supremo y Constitucional funcionan como funcionan, pero es ¡ahora! cuando algunos parece que se han dado cuenta. Lo lamentable es cuando las criticas a una sentencia derivan en argumentos más políticos que jurídico o hay gente (incluso periodistas u "opinadores profesionales") que desean con todas sus ansias que una sentencia sea favorable a una persona no de su gusto para criticarla de forma furibunda. 
Ya de por si la justicia funciona (en mi opinión) más mal que bien (y no sólo por cuestiones políticas) para que encima algunos (ciudadanos de a pie, políticos, sindicatos, periodistas, ...) echen más basura sobre la misma, no acepten las sentencias y valoren desde la falta de conocimiento una resolución judicial (que en algunos casos ni ha tenido lugar). "Ya verás como a este no lo condenan", "Se va a ir de rositas", ... bueno. Ya veremos si lo condenan o no y porque el juez no lo condena, valorando no desde posiciones políticas (como hacen algunos que pretender tener un pie en la calle o revolución y otro en las Instituciones democráticas), sino jurídicas.

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