jueves, 16 de marzo de 2017

Romasanta era el lobo

En Galicia se hizo muy conocido por vender un ungüento, el cual ya se rumoreaba que estaba compuesto por grasa humana y que quitaba todas las dolencias. Sí; Manuel Blanco Romasanta estaba siendo investigado por las presuntas muertes de mujeres y niños.


Nacido un 18 de Noviembre de 1809 en la aldea de Regueiro, Esgos, Orense, Galicia, Romasanta era un hombre culto para la época, pues aún siendo de clase humilde, sabía leer y escribir. Trabajando como sastre y tras la muerte de su mujer, cometió su primer asesinato, pero no sería hasta que, tras iniciar una nueva vida en Rebordechao comenzó los asesinatos que le darían tristemente gran fama, sobre todo de mujeres de las que se rodeaba y a las que posteriormente asesinaba en los bosques de Redondela y Argostios. Finalmente se descubrieron estos asesinatos, llegandosele a acusar por ellos.  Posteriormente les sacaba el sebo para venderlo.
Desde un principio Romasanta puede que aprovechándose de las creencias ancestrales de la zona para darle cierta verosimilitud a su historia alegó que se transformaba en lobo merced al maleficio de una bruja que le hacía transformase en lobo durante las noches de luna llena. Convertido en lobo, había matado a trece personas por instinto, usando sus patas y dientes para acabar con sus vidas y comerse los restos en compañía de otros lobos. Posteriormente alegó que lo que sufría no era una maldición sino una enfermedad.
La sentencia del juicio que se conocería como el del hombre lobo llegaría el 6 de abril de 1853 consideró que ni estaba loco ni era idiota o maniaco, con lo que fue condenado a morir en el garrote vil y a pagar una multa de 1000 reales por víctima.


Fue entonces cuando un hipnotizador francés que había seguido el caso envió una carta al Ministro de Gracia y Justicia en la que expresaba sus dudas acerca del caso, proponiéndole curarlo mediante la hipnosis.También solicitó la intervención de la mismísima Reina Isabel II, la cual pidió al Tribunal Supremo que revisase el caso. Nada quedó claro e Isabel II firmó una orden para liberar a Romasanta de la condena a muerte, reduciéndose a la cadena perpetua.


Lo cierto es que el caso de Romasanta ha sido uno de los más grandes misterios de la crónica negra en España, desconociéndole además la causa de la muerte del reo hasta el punto que no se tiene certeza de en qué cárcel murió. Así, Romasanta permaneció en la categoría de historia terrible, glosada por cantares de ciego, novelas y películas. 

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