sábado, 11 de marzo de 2017

El forjador de los Dioses

De entre todos los Dioses olímpicos, Hefesto es quizás de los menos reconocidos, incluso dentro de los propios mitos. De hecho, se cuenta que al nacer, su madre Hera le pareció tan feo que lo tiró del Olimpo, provocandole una cojera a perpetuidad. Así, el lisiado Hefesto vería la luz. 


Hefesto volvería al lugar que le correspondía y allí sería el que forjaría las armas de los Dioses, en especial los rayos del Rey de todos ellos, Zeus, que en algunas historias se dice que era su padre (Homero nos lo relata en su magnífica Ilíada), aunque en otras se dice que fue Hera lo concibió sola. 

Hefesto y Afrodita

Hefesto, el cual estaba emparejado con Afrodita, la Diosa del Amor (que a su vez lo engañaba con Ares, Dios de la Guerra), era el Dios de los artesanos, escultores y, en definitiva, los que trabajaban con metal. La fragua en la que trabajaba Hefesto (en el mismo Monte Olimpo) era legendaria, fabricando cualquier artilugio o arma.

En la fragua de Vulcano

No es de extrañar que debido a su trabajo con el fuego y la forja de metales, el cojo Hefesto fuera identificado con los terribles volcanes, los cuales escupían fuego y lava. su equivalente aproximado en la mitología romana se llamaba Vulcano de donde procedió la palabra volcán.

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada