domingo, 8 de enero de 2017

Cuando los pajaritos dispararon a las escopetas

Era un partido atípico. Aparte de jugarse sin público debido a una sanción contra el Real Madrid, los locales no iban a poder contar con Hugo Sánchez y jugaban contra ni más, ni menos que el Napoles. Ahora parece mentira, pero al equipo italiano se le tenía un miedo terrible no porque fuera bueno (aunque no era para desmerecer su calidad dado que era el campeón de su Liga), sino por contar entre sus filas al gran Diego Armando Maradona. 


El 10 argentino era la principal amenaza en un estadio Santiago Bernabéu en el que aparte de las indicaciones de entrenadores y gritos de jugadores sólo se oían los ánimos de los trabajadores del club local, aunque la afición exiliada de su estadio no se olvidaba de su equipo con un cartelón impresionante en el que se leía "Con afición o sin afición el Real Madrid es único". 


El equipo blanco ganó 2-0 con goles de "Michel" de un Penalti cometido por Sanchís y el segundo de la forma más rara con un corner que remató Tendillo y se coló en la portería tras un rebote de un defensa que despistó al portero... ¿Y Maradona? ¿Qué fue de Maradona?
Pues no hizo absolutamente nada y eso se debe principalmente a un hombre de la casa, Miguel Porlán al que desde su etapa en el Castilla, filial del equipo blanco, conocimos como "Chendo". Siempre a rebufo de la fantástica Quinta del Buitre, "Chendo" no sólo se hizo un hueco en el equipo titular del Real Madrid, sino que demostró con tesón toda su valía como uno de los mejores defensas españoles. Y Maradona, el mejor jugador del mundo, sufrió a un "Chendo" que lo secó con creces; un hombre que fue su sombra y cuya actuación fue tan importante como los goles en una victoria importantísima (en la vuelta habría un empate a uno). 


Fue un partido tan extraño que "Chendo", un jugador muy bueno, pero que ni era especialmente ofensivo ni con una gran técnica, se permitió el lujo de hacerle un caño a Maradona. Ese momento completaba un partido aparentemente extraño; un caño impresionante de un defensa a un grande como el 10 argentino que Jorge Valdano resumió en una sola frase: "Es como si pajaritos disparasen a las escopetas".

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