domingo, 18 de diciembre de 2016

"¡Vales un potosí!"

Durante la época colonial española en Bolivia, existía una moneda de gran valor llamada potosí, la cual llegó a tener una circulación en todo el mundo, pudiéndose realizar con ella intercambios y transacciones de todo tipo en función de su correspondencia con el resto de monedas. Por ejemplo: un potosí equivalia a una peseta. 


Su primer banco financiero y acuñación fue en la Casa de la moneda que esta en la ciudad de Potosí en Bolivia (de ahí su nombre), siendo gracias a dicha moneda cuando la mencionada Potosí alcanzó un  alto  grado en la explotación de minerales, así como en otras industrias como la textil, convirtiéndose, aunque parezca mentira hoy en día, en una de las principales ciudades del mundo a la que venían infinidad de inmigrantes en busca de fortuna en lo que se daría en llamar el sueño potosino (no todo va a ser el tan cacareado "sueño americano"). 

Ciudad de Potosí

Al parecer el origen de la expresión "Vale un potosí" viene de cuando en aquellos años una persona de la nobleza deseaba comprar un traje de gran calidad y preguntaba al vendedor cuánto valía dicho traje, éste le respondía: "Vale un potosí" (lo cual significaba que era muy caro o valía mucho). 

Casa de la moneda

A partir de ahí la expresión (aún con la moneda ya extinta) siguió circulando como sinónimo de algo que vale mucho no sólo referido a cosas materiales, sino a personas, cuya gran valía por actitudes o aptitudes esta demostrada con creces. Quizás hoy en día es poco habitual utilizar dicha expresión, pero fue oírla a alguien muy cercano a mi cuando recordé que en muchas de nuestras expresiones (en uso o no) hay algo de historia que merece y debe ser contada.

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