viernes, 30 de diciembre de 2016

El pundonor de José Antonio Camacho

El Real Madrid estaba haciendo un año pesimo. A la destitución de Miguel Muñoz (después de ¡14 años!), se le sumaba una derrota humillante en el Bernebéu contra el Barcelona de un Cruyff (0-5) que hizo de todo en aquel partido y durante todo el año, consiguiendo una Liga después de más de una década sin conseguirla. Pero no todo estaba perdido. Ese mismo año había debutado un jugador natural de Cieza que era todo lucha y corazón dentro del campo. Ese jugador que apenas llevaba 10 meses en el Castilla, filial del equipo blanco, podría ser considerado como uno de los máximos exponentes de la furia española quizás olvidada en aquellos años 70. El nombre de tal jugador era José Antonio Camacho. 


Ese año desastroso en Liga, no lo fue en Copa, ya que consiguieron el título (ante el Barcelona por 4-0), pudiendo jugar la Recopa. La temporada siguiente sería la consagración definitiva de Camacho, no porque se hiciera un fijo en la alineación o hicieran doblete (Liga y Copa), sino porque en ese momento se cimentó su leyenda como uno de los mejores defensas (lateral izquierdo para más señas) españoles, siendo uno de los marcadores más correosos del momento, algo que se demostró con el marcaje a ultranza que le hizo al mismísimo Cruyff en el Bernabéu. Tovavía escocía la goleada del año anterior por lo que se le tenía muchas ganas a los azulgranas y especialmente al holandés que no pudo hacer nada durante todo el partido por el marcaje de un jugador fuera de serie en un partido que los blancos ganaron 1-0.

Cruyff no pudó con él

A partir de ahí llegarían sus internacionalidades con España (81) e infinidad de títulos con el equipo blanco (9 Ligas, 4 Copas, 2 Supercopas de España, 1 Copa de la Liga y 2 Copas de la UEFA), siendo además testigo del descubrimiento de una hornada de jugadores procedentes precisamente de su Castilla y que eran liderados por un jugador de un calibre superlativo llamado Emilio Butragueño. Me estoy refiriendo (claro esta) a la Quinta del Buitre. 


Sin embargo, aunque pocas, hubo decepciones en su carrera. La primera no fue participar en el Mundial de 1978, que se disputaría en Argentina (España no iba a un Campeonato Mundial desde 1966), por una lesión de cruzado que le tuvo 20 meses de baja. Las otras dos tiene un lugar clave: París. En esa ciudad perdió la final de la Copa de Europa de clubes (1-0 contra el Liverpool) y de selecciones nacionales (2-0 contra la Francia de Platini). 


La lesión no lo hizo peor ni mucho menos, pero si más conservador y, aunque no iba tanto al ataque, su capacidad de lucha y compromiso nunca fueron puestas en duda, algo que se comprobó cuando veteranos como él, Juanito o Santillana tenían que levantar la moral de la tropa para remontar una eliminatoria complicada en Europa, algo que se hizo bastante habitual en aquellos años 80. 


Camacho se retiró en 1989 habiéndolo dado todo por el escudo que llevaba en su pecho, ya fuera el de su club o el de su selección y aún hoy se recuerda a aquel jugador generoso y entregado por la causa de su equipo. Aún se recuerda el pundonor de José Antonio "corazón" Camacho.

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