martes, 27 de diciembre de 2016

El Paraiso perdido

"Tomó, pues, Dios al hombre, y lo puso en el huerto del Edén, para que lo labrara y lo guardase"
 Génesis 2: 15

Aquí empezó todo. Dios puso al hombre (y con él a la mujer) en el jardín o huerto del Edén del cual, según el Génesis, un río salía para regarlo y, desde allí ,se dividía, y se convertía en cuatro cabezas, llamados: río Pisón, que se dice, rodeó toda la tierra de Havila (Arabia); el río Gihón, que habría rodeado toda la tierra de Cus (Etiopía); el río Hidekel (el río Tigris), el cual iría al oriente de Asiria; y el río Éufrates. Etimológicamente la Septuaginta tradujo la palabra hebrea que correspondía a "jardín" (gan) mediante la palabra griega parádeisos, que a su vez viene del término persa ''pardês'' que significa huerto, parque o jardín, el cual era asociado a Paraíso. Edén es una palabra hebrea cuyo origen lo tenemos en la antigua Sumeria (edin sería la palabra de la que procede)  que significa "planicie", o "lugar plano más allá de las tierras cultivadas". 


Allí pusó Dios el árbol del Conocimiento del Bien y el Mal y el Arbol de la Vida. El que Adán y Eva comieran del primero hizo que fueran expulsados del huerto, ya que habían desobedecido a Dios, el cual les había prohibido comer de su fruto (no hay referencia ninguna que éste hubiera sido una manzana) y poniendo todos los medios para que el hombre no pudiera comer del fruto del Arbol de la Vida y pudiera vivir eternamente. Con ese pecado original comenzaría todo. El vagar del hombre por el mundo, alejado de ese Paraíso que había perdido por desobedecer a Dios, pero ¿Existió ese Paraíso?


Según lo que nos describe el Génesis (que no es poco), dicho huerto pudo o puede estar en en algún lugar de Mesopotamia o de Arabia y, por lo tanto, donde se hallaba sumido en la esclavitud el pueblo judío por parte del pueblo babilónico (incluso se nombran los ríos Tigris y Éufrates), una época donde se dice que pudo ser tomado por escrito el Pentateuco o los cinco primeros libros de la Biblia. 


Es evidente que el Génesis (sobre todo al principio) utiliza muchas figuras alegóricas que no buscan tanto la exactitud histórica (puesta en duda incluso por religiosos moderados), sino darnos una enseñanza de lo que pasa cuando el hombre se aparta de Dios. 
Eso no impidió que en su momento, exploradores o simples curiosos con ínfulas se pusieran manos a la obra en busca de ese Paraíso perdido, aunque sin encontrar pruebas evidentes del mismo. Un sitio apartado, lejos de la mirada del hombre, una zona prohibida, .... nada que pudiera darnos las claves sobre la existencia de un jardín del Edén tal y como nos describe el Génesis. 


Fue cuando el viaje de Colón y el descubrimiento (o redescubrimiento) de América cuando algunos se preguntaron si verdaderamente el Paraíso, aquel lejano jardín que nos describe el Génesis, pudiese no estar en Asía, sino en un territorio tan extraordinario como el continente americano.  No sé, tal vez... lo que es seguro es que en el principio (primeras palabras del Génesis) el hombre vivía en armonía consigo mismo, la naturaleza y Dios.

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