jueves, 24 de noviembre de 2016

Y Sócrates fue nombre de futbolista

Siempre con esa melena y esa barba estilo "hippie" del centro del campo surgió un hombre que hacía jugar a su equipo y correr a sus rivales. Éste era Sócrates, nombre tradicionalmente vinculado a la filosofía, pero que por una vez asociamos a otra cosa, que no era otra que el fútbol. El buen fútbol.


Sócrates era tremendamente habilidoso, a pesar de su estatura, y tenía gol; mucho gol. Siempre con un estilo elegante y con gran cantidad de recursos como sus pases de tacón, Sócrates forma parte de una época, la posterior a "Pelé" donde la Selección Brasileña tenía que reverdecer viejos laureles siendo fiel al estilo clásico de su juego. 

Toda una institución en Corinthians

Como jugador casi siempre estuvo en Brasil, salvo un año en la Fiorentina. En todos sus clubes el doctor del juego como lo llamaban demostró una talla impresionante, pero él bien sabía que donde estaba el plato fuerte era con la canarinha. Disputó dos Copas del Mundo. La de 1982 en España formó parte de una generación histórica de futbolistas que pese a no ganar fue recordada por su impresionante juego de ataque con estrellas como Zico, Falcão y Toninho Cerezo. Brasil terminó eliminada por Italia en un ajustado 3-2 en el estadio de Sarriá, pero aplaudida por todo buen amante del fútbol que se decían que la selección de Brasil mereció ganar el campeonato que se acabó llevando la propia Italia. 


En la Copa del Mundo de 1986 en Méjico llamó la atención no solo por su juego (siempre llenó de pase y gol), sino por llevar cintas blancas en la cabeza con mensajes como "México sigue en pie" (en clara referencia al terremoto de un año antes) o "People need justice". En el primer partido contra España anotó el único gol del choque, manteniendo la titularidad en todos los partidos. Esta vez podía ser la buena. 

"Mexico sigue en pie"

En octavos de final marcó frente a Polonia un penalti sin necesidad de correr, algo que intentó repetir en cuartos frente a la Francia de Platini, pero su disparo fue detenido por Joël Bats y los franceses eliminaron a Brasil. 


Fue su última oportunidad de hacer algo con Brasil, pero lo cierto es que en la memoria quedó como un gran líder dentro del campo de un grupo de futbolistas que, aunque no ganaron títulos como los "Pelé", "Garrincha" y compañia, dejaron un grato recuerdo por su buen fútbol. Y es que en los 80 Sócrates no sólo fue sinónimo de filosofo, sino también de buen fútbol.   

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