viernes, 2 de septiembre de 2016

Un David monumental

Es una de esas esculturas que marca toda una época. Ya en aquellos años, Miguel Ángel era un consumado escultor, protegido de los Médici, siendo uno de los más grandes artistas del Renacimiento. Pero con ese David alcanzaría una perfección tan solo equiparable a la Piedad. 


Encargado por la Opera del Duomo de la catedral de Santa María del Fiore de Florencia, el gran Miguel Ángel con sus poderosas manos forjó un mármol blanco para convertirlo en na escultura de 5,17 metros, cincelada con absoluta precisión. Así se gestó un David quizá más propio de los mitos griegos que de la historia bíblica completamente desnudo, el cual se prepara para combatir al gigante filisteo Goliath. 


Actualmente se encuentra expuesta en la Galería de la Academia de Florencia, aunque hasta 1873 se encontró ubicada en la plaza de la Señoría de la capital toscana en la que hoy en día existe una copia de la misma. La obra a la que el escultor dedicó gran parte de su Alma es una de los más monumentales ejemplos del arte renacentista. Una obra para la historia. 

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