jueves, 1 de septiembre de 2016

Los gritos del infierno

Y ninguno, ni en el cielo ni en la tierra ni debajo de la tierra, podía abrir el libro, ni aun mirarlo
Apocalípsis de San Juan


Cuando no se conocía el interior de nuestro planeta (ya saben: corteza, núcleo, etc.), se habían barajado diversas teorías a cada cual más disparatada, las cuales nos hablaban de extraños seres que vivían dentro, bases OVNIs, etc. A nivel religioso se habló de que pudiese ser de que en el centro de la Tierra estuviese el mismo infierno. Y es que, siguiendo la simpleza de entonces, si el cielo estaba encima de la tierra, el infierno estaría dentro de la tierra. El hecho de que hubieses erupciones volcánicas con expulsiones de lava y cenizas parecía confirmar una teoría que tuvo bastante aceptación durante la Edad Media. Pero ¿era posible que en pleno Siglo XX se pudiese tener en consideración tal teoría?


Se afirma que algunos científicos de Siberia (Rusia, la entonces URSS), dirigidos por el Doctor Azzacov, habían excavado un agujero de unos 14.4 km antes de encontrar una cavidad subterránea. Intrigados por este increíble descubrimiento, los científicos hicieron descender un micrófono extremadamente resistente al calor junto con otros dispositivos sensoriales dentro de dicho pozo. Al parecer los mencionados dispositivos empezaron a hacer cosas extrañas, mientras la temperatura registrada era de unos 1.100 º C, pero lo más escalofriante del hecho es que según algunos de esos investigadores comenzaron a oírse gritos de personas sufriendo a través del micrófono.
Un caso comprobado fue el conocido como Pozo superprofundo de Kola, un agujero de más de 12 km de profundidad ubicado en la Península de Kola, también en la URSS. Las temperaturas en la excavación se hicieron tan elevadas que los costes de excavación se hicieron elevadamente costosos. Al parecer los investigadores de la zona también oyeron extrañas voces, como de gente sufriendo y, al parecer, también hay grabaciones de las mismas, pero dificilmente comprobable el que no sea un timo.


La noticia del que comenzó a ser llamado "Pozo del infierno"  se extendió a los periódicos de los Estados Unidos y pronto comenzaron a aparecer las mencionadas grabaciones de los supuestos "gritos de los condenados". El canal religioso de radio TBN llegó a afirmar que era una "prueba" de la existencia literal del infierno tal y como enseña la Biblia. 
Åge Rendalen, un profesor noruego, tremendamente enfadado por loo con lo que él consideraba la credulidad de las masas, decidió exagerar la historia para ridiculizar a TBN, gastándoles una broma. Rendalen escribió una carta al canal de radio, afirmando que al principio no los había creído, pero al volver a Noruega supuestamente leyó un "informe verídico" de la misma. Dicho "informe" no sólo afirmaba que el pozo de los condenados era real, sino que un ser con alas de murciélago había surgido de su interior y trazando posteriormente en el cielo siberiano la frase "¡He vencido!". Rendalen envió tal historia, junto con una carta en la que incluía su nombre, número de teléfono y dirección, así como los de un pastor luterano amigo suyo que conocía el fraude y colaboró con Rendalen  


El canal TBN no se molestó en verificar los documentos de Rendalen y emitió la historia del ser con alas de murciélago como una"prueba" más de las historias anteriores: el infierno existe y esta debajo de la tierra. Rendalen, tras comprobar hasta donde había llegado su falsa historia, publicó una declaración oficial sobre la creación del fraude en la que afirmaba que: "La historia no es nada más que una leyenda urbana cristiana". Sin embargo, la leyenda urbana continuó y aún hoy han surgido otros supuestos "pozos al infierno", en los que se escuchan gritos o que pueden llegar a tener capacidades paranormales como devolver animales muertos a la vida. 

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