domingo, 11 de septiembre de 2016

Lanzarote y Ginebra

Cabe decir que la figura de Lanzarote del Lago (Sir Lancelot para los más puristas) es uno de los personajes destacados del ciclo arturico, símbolo de la caballerosidad medieval, aparte de destacar por su incansable búsqueda del Santo Grial una vez se asoció al Rey Arturo con las creencias cristianas, totalmente alejadas de los druidas y la mitología celta. No obstante, gracias a la literatura romántica posterior, en la vida de Lanzarote entraría la mismísima esposa de Arturo: la Reina Ginebra.


Arturo le encomendó la misión de traer a Camelot a su entonces novia, Ginebra, para la boda real. En el trayecto a Camelot, Lanzarote y Ginebra se enamoran y desde ese momento, la vida de Lanzarote se convierte en un eterno conflicto con su conciencia, entre dos aguas, entre su amor por la Reina y sus obligaciones hacia el Rey.

La Reina Ginebra

En una de sus aventuras, Lanzarote oye hablar de una doncella, la cual vive secuestrada en un castillo, y que sólo el mejor caballero del mundo podría rescatarla. Lanzarote la logra sacar del castillo a la joven, una mujer de belleza impresionante, que resultó ser Elaine, hija del rey Pelles. Ella se enamora de Lanzarote, que para su desilusión había hecho votos de castidad en honor de su Reina y por lealtad al Rey. Así, Elaine consigue gracias a un hechizo proporcionado por el Hada Morgana llevar a Lanzarote a su cuarto y pasar la noche con él.
Libre ya del conjuro, Lanzarote se da cuenta de lo que había sucedido y se va del castillo abandonando a Elaine en medio de la vergüenza. Tiempo después, llega la noticia de que Elaine había dado a luz un niño, al que llamó Galahad, el primer nombre de Lanzarote. Tras enterarse de esto, la Reina, llamó traidor a Lanzarote, renegando de su pasada amistad y Amor.

Rescate de Ginebra

No todo quedaría ahí. Arturo se entera por Morgana de la relación que hubo entre Lanzarote y su esposa, y con gran dolor, condena a ésta a la hoguera y destierra para siempre al caballero. Lanzarote regresará a Camelot, rescatando a Ginebra de su destino, matando en el afán a algunos de sus antiguos compaeros de la mesa redonda, por lo que el Rey marcha contra él. En su ausencia, el Trono es usurpado por su hijo ilegítimo, Mordred (de su relación con la mencionada Morgana, que era media hermana del propio Arturo), que en la lucha subsiguiente con su padre le da muerte.

El último encuentro entre Lanzarote y Ginebra en la tumba de Arturo

Ginebra, al saber que ha muerto su esposo, al que a pesar de todo quería, entra en un convento, por lo que Lanzarote decide convertirse en ermitaño hasta el final de sus días. Tan sólo seis semanas; seis semanas después se entera de la muerte de Ginebra, su verdadorero Amor, en el convento.

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