sábado, 27 de agosto de 2016

Lucy y Mina

Me puedo ganar muchas muchas enemistades entre algunos cinéfilos, pero el Drácula de Coppola no me gusto nada (si de Coppola; no de Bram Stoker). Quitando un inicio prometedor y una buena banda sonora, Coppola literalmente echa basura en la obra de Stoker con un guión paupérrimo presentándonos un vampiro que parece más la antesala de Crepúsculo alejándose completamente de la crueldad del Conde transilvano y para colmo una historia de ¿amor? entre él y ¡Mina Harker! Claro que chuparle la sangre a tu amiga Lucy (una obsesa del sexo según esta película) y casi matar a tu prometido es un buen comienzo para que el supuesto Drácula (¿Por qué Gary Oldman?) iniciara una historia de amor debido a que Mina se parece a la esposa suicida del Conde y ella se crea que es una especie de reencarnación de la mencionada esposa (un lío, vamos). Pero mi idea (a pesar de lo que diga esta larga introducción) no es hablar de adaptaciones cinematográficas pésimas, ni siquiera hablar de la novela en si, algo que ya hice con anterioridad (enlace), sino poner de relieve a las dos figuras femeninas que se anteponen a Drácula. Lucy Westenra y Mina Murray (Harker tras casarse con Jonathan). 


Ambas no son hermanas, pero tienen una relación parecida. Lucy es una chica rica pretendida por todos, pero ella sólo ama a uno, Arthur Holmwood. En un solo día rechaza a dos, muy a su pesar pues son dos grandes caballeros Quincey Morris, un vaquero americano; y al médico psiquiatra John Seward, aceptando la proposición del mencionado Arthur. Mina, por otra parte, es maestra de escuela que espera casarse con Jonathan Harker que espera obtener una gran ganancia tras venderle propiedades al Conde Drácula. 


Stoker utiliza mucho el simbolismo, algo propio de las novelas góticas con figuras idealizadas. Tanto Lucy como Mina son dos figuras angelicales, aunque también extraordinariamente resolutivas que representan todo lo contrario del Conde. Mientras Drácula es cruel y sanguinario, Lucy y Mina son mujeres puras y en el caso de la última se hace hincapié en su condición de devota esposa y madre. 


Lucy caera bajo las redes de Drácula, mientras Mina ayudara a su esposo Jonathan, al profesor van Helsing y a los demás hombres que tanto querían a Lucy (Arthur, Quincey Morris y John Seward) a dar caza al monstruo como la propia Mina lo llama ya que acabó con Lucy y destrozó su vida. El miserable Conde acabara cayendo y en gran parte será gracias a Wilhelmina "Mina" Harker.

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