viernes, 12 de agosto de 2016

El infame pleito insular

Esto del pleito insular es tan antiguo que a algunos se les escapa cuál fue el origen del mismo. Algunos aseguran que pudiese ser que fuera con la creación de la Diócesis Nivariense de la actual provincia de Santa Cruz de Tenerife (con sede en San Cristóbal de la Laguna), separándose de la existente Diócesis de Canarias (cuyo nombre no tendría sentido pues sólo abarca a la actual provincia de las Palmas), sin embargo, lo más probable es que tenga que ver con la creación de la provincia de Canarias dentro de las reformas liberales y la organización territorial del estado en provincias, quedando las islas como una provincia única con capital en Santa Cruz de Tenerife. 


Esta decisión al parecer no agradó a la sociedad de la isla de Canaria (si; el "Gran" no apareció en mapas hasta bien entrado el Siglo XIX y sólo se utilizaba el "Gran" con el artículo "la" tal y como algunas veces lo refiere Viera y Clavijo, la Gran Canaria), a pesar de que hasta ese momento, la ciudad que ejercía desde hacía tres siglos como capital de facto del Archipiélago  era la ciudad de San Cristóbal de La Laguna situada en la propia isla de Tenerife, pero esta comenzó un deterioro a finales del Siglo XVIII, perdiendo con sus enemigos de Santa Cruz de Tenerife a los que burlonamente llamaban "chicharreros"porque según ellos sólo comían chicharros. 
Estas protestas fueron constantes no sólo desde la política, sino desde la sociedad y la religión misma cuando el Vaticano designó Patrona de Canarias a la Virgen de Candelaria, algo que incluso los sacerdotes de la Gran Canaria se tomaron mal hasta el punto de que alguno se negó a reconocerla como patrona de todo el archipiélago canario. 

Virgen de Candelaria, Patrona General de Canarias

No obstante, los menosprecios desde las dos islas seguían. Con la Ley de Cabildos de 1912 se intentó poner fin a las disputas entre islas, ya que la administración de cada una de ellas quedaba en manos de sus respectivos cabildos, pero el enfrentamiento continuó, pues esto no agradó a los que pedían la división provincial, especialmente desde la Gran Canaria, y a los que abogaban por la autonomía regional, generalmente desde Tenerife.
En 1927, las Islas Canarias durante la dictadura de Miguel Primo de Rivera fueron divididas en dos provincias, algo que no gusto a Tenerife puesto que según ellos le quitaba de facto la capitalidad de Canarias:
  • La provincia de Santa Cruz de Tenerife, que engloba a las cuatro islas occidentales (Tenerife, La Palma, La Gomera y El Hierro), que toma su nombre de su capital, Santa Cruz de Tenerife.
  • La provincia de Las Palmas, que engloba a las islas orientales (La Gran Canaria, Fuerteventura y Lanzarote, y las islas menores del archipiélago Chinijo e islote de Lobos).
Los enfrentamientos continuaron y cuando se enfrentaron a nivel deportivo, especialmente gracias a CD Tenerife y UD Las Palmas. El hecho de que el equipo amarillo ascendiera cuatro años después de su fundación a la Primera División del Fútbol Español molestó sobremanera a una Tenerife que veía como su equipo no ascendía ni a categoría nacional, algo que consiguió definitivamente en 1953. A partir de ahí, los enfrentamientos escasos al principio y abundantes por lo general han propiciado una rivalidad que trasladaba el pleito insular desde la política, economía y la religión a algo en teoría tan sano como el deporte. 


El pleito siguió y creció fomentado por grupos insularistas y por medios de comunicación, cuyo nombre no voy a dar, pero que todos los canarios sabemos quienes eran y son. Aparte de los ya mencionados problemas, con la llegada de la Democracia a España, algunos de los enfrentamientos históricos han sido por la capitalidad de la comunidad autónoma (una legislatura le toca a Santa Cruz y otra a las Palmas en una suerte de capitalidad compartida), la creación de la Universidad de Las Palmas (la cual llevó incluso a la convocatoria y realización en Tenerife de manifestaciones en contra de la misma), así como el que una isla reciba más o menos dinero que la otra. La creación e institucionalización del carnaval de las Palmas, según muchos a imagen y semejanza del de Santa Cruz, propició más enfrentamientos (en teoría divertidos) como el de las murgas de una y otra isla. 


A pesar de los esfuerzos creados para un cierto hermanamiento entre islas, parece que algunos (generalmente políticos y empresarios) no sólo no quieren esto, sino que fomentan el enfrentamiento de una forma miserable y rastrera, provocando el desprecio entre canarios ¡Una pena!

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