jueves, 9 de junio de 2016

Un hombre valiente llamado Diego Alatriste

"No era el hombre más honesto ni el más piadoso, pero era un hombre valiente. Se llamaba Diego Alatriste y Tenorio, y había luchado como soldado de los tercios viejos en las guerras de Flandes"
Fue en el Instituto cuando una de las lecturas recomendadas (Permítanme tal expresión) de un año sería el primer libro de las aventuras del Capitán Alatriste. No hizo falta adquirirlo, puesto que hacía algunos años que precisamente se lo habían regalado a mi padre. Desde ese momento (a mi que me encanta la novela histórica) viviría junto a Iñigo Balboa, natural de Oñate por cierto (e hijo de un viejo camarada del propio Capitán), las aventuras de un veterano de los viejos tercios de Flandes, Diego Alatriste y Tenorio.


Sería las aventuras de un oscuro espadachin en un Madrid, capital del Imperio Español, en el que la pobreza, la corrupción e individuos deshonestos pululaban a sus anchas en la monarquía de Felipe IV, aunque (no nos engañemos) el hombre que verdaderamente gobernaba, el más poderoso de la tierra, era el Valido Gaspar de Guzmán y Pimentel, Conde-Duque de Olivares.


En sus aventuras (o desventuras según se mire), Alatriste se las verá con la familia Alquézar, encabezada por Luis de Alquézar y su sobrina Angélica (menina de la Reina, tan bella como malvada según Iñigo), Fray Emilio Bocanegra, Presidente del Tribunal del Santo Oficio de la Inquisición, y con Gualterio Malatesta, un oscuro espadachin como él, natural de Palermo.
No todos serán enemigos y es que contará con grandes aliados como Álvaro de la Marca, Conde de Guadalmedina, el mismísimo Francisco de Quevedo (un grande de la poesía con muy mala leche), su viejo camarada de Flandes Martín Saldaña que consiguió el puesto de Teniente de Alguaciles según las malas lenguas de una forma un poco extraña (pregúntenle a su mujer), el Dominé Pérez, Sebastián Copons, la dueña de la Taberna del turco, Caridad la lebrijana, ex-prostituta y amante del Capitán y tantos otros. 


Tanto los personajes, amigos y enemigos, como la historia da buena cuenta de lo que fue el comienzo del fin de un Imperio como el español con un Rey incapaz y que gustaba de tener muchas amantes, una Iglesia más preocupada de la política y de condenar a judaizantes que de actuar misericordiosamente y una población más pobre y unos viejos ex-soldados como Alatriste teniendo que ganarse la vida como espadachin a sueldo en "épocas de Paz".


Todos y cada uno de los libros es un compendio de todo lo bueno y malo de una época (luces y sombras) en la que acompañamos a Iñigo Balboa, siguiendo a Diego Alatriste, el cual no era ni el más honesto, ni el más piadoso, pero era el más valiente.

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