martes, 21 de junio de 2016

El panameño del gol

Era muy pequeño cuándo la perdida de control de su coche hizo que Rommel Fernández estrellara su coche contra un árbol a las afueras de Albacete. Era pequeño y tan solo con el tiempo me di cuenta de lo trascendente que había sido el panzer panameño para la historia del fútbol de su país y del fútbol canario. 


Corpulento y no precisamente habilidoso, la característica esencial de Rommel era una: el gol. De cabeza, tras control, con la derecha, la izquierda... Los goles no eran Rommel Fernández; Rommel Fernández era el gol y sería por eso por lo que llamaría la atención del Tenerife en aquel año 1986 cuando viajó a la isla para disputar el Mundialito de la Emigración, en el que participaban jugadores de ascendencia española. 
Por aquel entonces el equipo blanquiazul acababa de ascender a la Segunda División, estaba entrenado por Martín Marrero y su vocación era la de permanecer en la categoría. Rommel, siempre con ese bigotito que le recorría la boca, se ganó enseguida el corazón de la hinchada tinerfeña y al año siguiente con 19 goles contribuyó al ascenso del equipo a la Primera División del fútbol español, algo que no se conseguía desde los años 60, aunque en este caso se mantuvo la categoría el año siguiente gracias en buena medida a sus goles. 


El espiritu de Rommel permaneció en Tenerife aunque se fuera el Valencia donde no destacó. Cosas del fútbol. Sin embargo, sería en el Albacete, apodado de forma curiosa por la prensa como "el queso mecánico" donde volvería a recuperar las sensaciones goleadoras y cuando ya había vuelto a ser el mismo, un choque con su coche en un árbol acabó con su vida. 


Según un sondeo de la época, Rommel Fernández estaba igualado en popularidad con el Presidente de la República en aquellos años (tras su muerte hubo tres días de luto en su país natal). Pero, tras la fatidica muerte, el recuerdo de sus goles y su calidad humana se acrecentó hasta el punto de ser muy querido por los equipos españoles donde pasó y muy especialmente por la afición del Tenerife. Sólo estuvó 3 años en la isla, pero su memoría permanece hasta el punto de que la principal peña blanquiazul Frente Blanquiazul) colocó una cerámica en su honor en los exteriores del estadio Heliodoro Rodríguez López en que nunca faltan ni velas ni flores en su honor bajo el siguiente lema: "Tu islita no te olvida". 

Fiebre Maldini


Homenaje

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