domingo, 26 de junio de 2016

El Grande Torino

En los años 40 la ciudad de Torino iba a ser la sede del buen fútbol. Uno de los equipos locales, el Torino, tradicional adversario de la Juventus de Turin, se convertiría en uno de las mejores escuadras de la historia del fútbol transalpino y quizás (y no es descabellada tal aseveración) de la historia del denominado deporte rey. 


El Presidente del Torino Ferruccio Novo, decide que era hora de armar un equipo con aspiraciones serias, y con la llegada de Ezio Loik y Valentino Mazzola provenientes del Venezia, compone un auténtico equipazo que quedaría inmortalizado para la eternidad como el Grande Torino. 

Ferruccio Novo

Ese equipo que jugaba con la táctica WM diseñada por Herbert Chapman, entrenador del Arsenal, aparte de contar con Loik y Mazzola, tenía a futbolistas de la talla de Valerio Bacigalupo, Aldo Ballarin, Dino Ballarin, Émile Bongiorni, Eusebio Castigliano, Rubens Fadini, Guglielmo Gabetto, Ruggero Grava, Giuseppe Grezar y Virgilio Maroso entre otros. La gran mayoría de estos deportistas, ya después de la Segunda Guerra Mundial, fueron internacionales con Italia. 


En lo que más destacaban eran en su poder defensivo, que les hacía masacrar a los rivales. En dos temporadas llegaron a meter 104 y 125 goles, llegando a tener en una de ellas una distancia de 16 puntos con el segundo. Ese equipo parecía imparable y se prevía que si se creaba una Copa ente campeones de ligas europeas, el Torino se llevaría dicho torneo. Cinco ligas italianas se llevó el equipo, siendo cuatro de forma consecutivas. No parecía que hubiera rival hasta ese año 1949, pero no sería un adversario deportivo, sino la desgracia. 
Aquel fatidico 4 de Mayo de 1949, el equipo transalpino venía de disputar un partido de despedida para el futbolista luso Xico Ferreira en Lisboa contra el Benfica cuando el avión Fiat G.212 de Avio Linee Italiane (Italian Airlines), en el que viajaba todo el equipo se estrelló contra el muro de contención en la parte posterior de la Basílica de Superga, la cual se encuentra en la colina de Turín. 

Tragedia de Superga

Hubieron hasta 31 víctimas mortales, incluyendo 18 jugadores, empleados del club, periodistas y la tripulación del avión. El desastre fue tremendo y se vivieron días de luto por toda la ciudad turinesa y la misma Italia, que había visto como una plantilla de grandes jugadores había perecido. 


Años pasarían para que el Torino consiguiera algo importante. En la década de los 70, el Torino liderado por la dupla goleadora Pulici-Graziani llega otra vez a lo más alto en la temporada 1975-1976. El equipo turinés volvía a ser campeón, 27 años después de la tragedia de Superga. Miles de hinchas turineses concurrieron a festejar tal hecho al altar que se encuentra junto a la Basílica de Superga, aquella donde pereció aquel gran Torino, cuyo legado futbolístico es de lo más impresionante de la historia del deporte.  

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