sábado, 11 de junio de 2016

El fenómeno Ali

No es que me agrade o desagradable el boxeo, pero es de justicia reconocer a los grandes hombres que han pasado por el ring a lo largo de la historia. En España concretamente hubo una gran afición al boxeo hasta el punto de que las grandes peleas abrían titulares de medios de comunación, algo impensable hoy en día. Sin embargo, mientras esto pasaba, hubo un boxeador que hacía vibrar a todo los aficionados al boxeo. Su nombre original (de esclavo diría el mismo) era Cassius Marcellus Clay hasta que se lo cambió cuando se convirtió al Islam por el de Mohamed Ali. 


Con un estilo depurado que según los más entendidos se alejaba de las técnicas tradicionales, como Cassius Clay en su etapa amateur ya ganaría la medalla de Oro en los Juegos Olímpicos de Roma de 1960, pero sería a nivel profesional cuando Clay sería uno de los hombres más reconocidos del momento. 


Sus combates tanto como Clay o como Ali han permanecido en la memoria de muchos dada la gran calidad de él y sus oponentes, grandes adversarios como Sonny Liston, Joe Frazier, George Foreman y Ken Norton. Su relevancia iba más allá del deporte y sería destacable la polémica levantada cuando se convirtió al Islam cambiandose el nombre a Muhammad Ali o Mohamed Ali. Él fue más fuerte que las críticas y siguió siendo lo que había sido: un grande. 


Sólo el declive físico que le toca a todos los deportistas y un parkinson, que se come a las personas poco a poco, pudo con un hombre que para el recuerdo nos dejó grandes noches de boxeo como aquella contra Foreman en el que demostró que era el Rey: Todo un fenómeno como Cassius Clay o Mohamed Ali. 

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