jueves, 7 de abril de 2016

Una aventura llamada Tío Vivo

Aunque parezca mentira los dibujantes de historietas no tenían derecho sobre sus creaciones hasta hace no tanto tiempo (acuerdense del pleito entre la antigua Bruguera e Ibáñez por Mortadelo y Filemón en los 80). Para colmo eran explotados semana tras semana para llegar a tiempo a publicar la historieta de turno. Es por eso que en 1957 varios de los grandes autores de la historieta (Escobar, Peñarroya, Conti, Cifré y Giner) decidieron dejar Bruguera para irse por su cuenta y fundar la cooperativa D.E.R. (acrónimo de Dibujantes Españoles Reunidos) con el objetivo de crear una revista de historietas dirigida a un público adulto. Echaba a andar la revista Tío Vivo.


La revista tendría varías épocas en las que cambiaron de historias y dibujantes. Reconocidos grandes de la historieta española como Enrich, Gin, Nadal o Raf pasaron por Tío Vivo, que llamativamente tuvo un gran éxito, algo que empezó a preocupar a Bruguera que en los años 60 contraataco creando nuevas revistas como "Can Can", "Ven y Ven" y "El Campeón" entre otras. 

Escobar, Conti, Cifré, Peñarroya y Giner

También Ibáñez dibujaría en Tío Vivo a personajes como Rompetechos o Pepe Gotera y Otilio, aparte de que gracias a Tío Vivo nacería Superlópez por mediación de Jan. Finalmente debido a problemas económicos, Bruguera se haría con Tío Vivo, llegándose a publicar a mediados de los años 80. 

"Tipica reunión" de dibujantes antes de lanzar una publicación

Si final llegaría en 1986, una época en la que  las revistas de historietas estaban en franca decadencia. Algunos critican que las historietas de los dibujantes de Tío Vivo no eran tan buenas como sus creaciones anteriores en Bruguera. Lo cierto es que lo de aquel Tío Vivo hay que ponerlo en el contexto de una aventura de unos grandes dibujantes que quisieron seguir su destino.

No hay comentarios:

Publicar un comentario