martes, 12 de abril de 2016

Un bluf llamado Mario Conde

Antes que nada hay que decir que un bluf. Según la RAE, un bluf es un "montaje propagandístico destinado a crear un prestigio que posteriormente se revela falso". También nos muestra otra acepción: "Persona o cosa revestida de un prestigio falto de fundamento". A lo largo de la historia han habido personas, cuyo prestigio o encumbramiento a la gloria y fama por parte de muchos, a propaganda más infame, demostrándose tiempo después lo falso de tales afirmaciones. Y en España no hubo un bluf  tan grande en los últimos tiempos (y han habido unos cuantos) como el que supuso Mario Conde.


Tengo que admitir que esta definición de bluf no es mia, pero la verdad es que no encontré mayor y mejor definición para un tipo para el que, no nos engañemos, hubo gran cantidad de parabienes no sólo por parte de políticos, empresarios y periodistas, sino de la gente común, la cual veía en este personaje el arquetipo del hombre hecho así mismo, salido de una familia de clase social media-baja, que pasó en 10 años de aprobar las oposiciones de Abogado del Estado a ser el máximo accionista de Banesto, llegando a ser Presidente de la entidad con apenas 39 años. Hoy muchos lo negarían, pero cabría citar la cantidad de halagos recibidos por un Mario Conde al que todos querían parecerse dado su porte, con ese aire de triunfador, atractivo para las mujeres, siempre engominado y que tenía una labia capaz de convencer hasta a su mayor enemigo. Conde pasó de ser incluso un rival para el propio Juan Carlos I, dada las relaciones del de Banesto con el propio padre del Rey, don Juan, a influir en el propio Monarca, llegando a formar parte de su núcleo de confianza. 


Dada estas condiciones, Conde quiso escalar muy alto, demasiado alto. Poco a poco el agujero de Banesto fue haciéndose cada vez más grande, con cierta connivencia de las elotes políticas y económicas que no querían meterse con un Mario Conde con el que, desde el Banco de España, se habló para intentar sanear una entidad cada vez más deficitaria.i

Doctor Honoris Causa por la Universidad Complutense de Madrid

Conde, viendo su atractivo y su capacidad para convencer y sabiendo que gran parte de la sociedad estaba con él gracias a la propaganda en torno a su figura, quiso escalar tan alto hasta el punto de barajar la posibilidad no sólo de entrar en política, sino de ser Presidente del Gobierno en una etapa en la que Felipe González estaba acosado por los casos de corrupción y Alianza Popular se había refundado en el Partido Popular bajo el liderazgo de José María Aznar. Ninguno de los dos, sabiendo la fama de hombre triunfador de Mario Conde. quería que éste se presentase a unas elecciones. 

Al lado de Carlos Solchaga, Ministro de Economía y Hacienda

Muchos dicen que fue el robar lo que desahució a Mario Conde y es mentira. Robar esta mal y es indudable que lo hizo, pero el problema de Conde no fue ese, sino meterse donde no debía y con quienes hasta ahora le habían permitido actuar a su antojo. Es por eso que, de forma desesperada, trató de salvar al banco con una ampliación de capital con la entidad estadounidense JP Morgan. Sin embargo, el futuro de Mario Conde estaba hecho. 


La existencia de un agujero patrimonial de hasta 605.000 millones de pesetas llevó el 28 de Diciembre de 1993 al Banco de España a intervenir Banesto y a destituir a todo el consejo de administración, incluido al propio Mario Conde. 


El hecho se conocería como caso Banesto y Conde fue acusado de delitos muy graves como el de estafa y apropiación indebida, llegando a ser condenado a 20 años de prisión por el Tribunal Supremo de los que cumplió tan solo once (salio por buen comportamiento), llegando a haber acusaciones de trato de favor del Alcalde de la prisión, que fue destituido. Al parecer Mario Conde tan sólo devolvió una ínfima parte de lo que había robado. 


Él siempre alego que los poderes políticos lo metieron en la cárcel. Lo que se olvida siempre es que el robo siempre se paga y que si no acabó antes entre rejas fue por pertenecer a una alta sociedad con un gran poder. Mario Conde fue como las tartas, que, cuando se están haciendo, si les da un poquito el aire, se desploman, convirtiéndose en nada. Un auténtico ladrón, que todo un país engordo, y que se demostró que no era otra cosa que eso... un bluf.

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