martes, 26 de abril de 2016

El milagro del Atlético Aviación

Nos encontramos a mediados del año 1937 en plena guerra civil española. Tres oficiales de aviación de la 35 Unidad de Automóviles de Aviación, el Alférez Salamanca, el Teniente González Conlicosa y el Capitán Trujillo, grandes aficionados al fútbol, se dedicaron a reclutar jóvenes futbolistas entre los  miembros del Ejército del Aire, organizando los primeros partidos con finalidades patrióticas y benéficas (algo propio de los dos bandos), dando origen al nacimiento de un equipo: El Club Aviación Nacional. 


Este equipo alcanzaría un gran nivel, llegando hasta los cuartos de final de la Copa de España de 1939 (denominada entonces "Copa del Generalisimo"), cayendo ante el Sevilla que posteriormente se proclamaría campeón. Es ahí cuando barajaron la posibilidad de disputar la próxima edición de la Liga, pero sin la necesidad de pasar por campeonatos regionales y la Segunda División, sino de forma directa. Ahí es donde entra el Atlético de Madrid. 
El por aquel entonces Athletic Club de Madrid pasaba por un momento económico lamentable, el campo del Metropolitano había sido destruido por la guerra, su plantilla diezmada y le correspondía jugar la Segunda División debido a que quedaron penúltimos en la edición del 36, la última antes de la guerra. 
El Aviación Nacional, que ya había intentado fusionarse con el Real Madrid sin llegar a ningún acuerdo, decidieron entrar en negociaciones con los directivos de la entidad rojiblanca (que acababa de ganar el último campeonato regional de la historia), que aunque estuviera en Segunda División, tenía opciones de ascender a la máxima categoría. 


Finalmente llegaron a un acuerdo con cuatro puntos esenciales:
  • Cambiar el nombre de Athletic de Madrid a Athletic-Aviación Club (el Alético Aviación).
  • Seguir rigiéndose por la normativa del antiguo Athletic de Madrid.
  • Mantener los colores rojiblancos y el pantalón azul. En el escudo, poner el emblema del Aviación Nacional con el escudo del Athletic de Madrid superpuesto.
  • Otorgar los mismos derechos a los miembros del  Aviación que soliciten entrar en el club que a los actuales socios del mismo.
La unión resultaría beneficiosa y desde ese momento a dicha fusión, dada la influencia militar, se la conoció como el equipo del ejército del aire, teniendo que jugar en Chamartin durante un par de temporadas debido al mal estado del metropolitano bajo las condiciones que le puso el titular de dicho estadio, el Real Madrid. 
Al final les saldría tan bien la cosa que hasta solventaron el tema del descenso de categoría. El Real Oviedo, club de la Primera División (una de las grandes revelaciones antes de la guerra), solicitó una moratoria de un año para poder arreglar su campo, el de Buenavista. La Federación decidió que la plaza disponible de la Primera División se disputase a un único partido entre el Osasuna y el Atlético de Aviación (el Osasuna había sido el último de aquella Liga del 36) en el campo de Mestalla, Valencia, el 26 de noviembre de 1939. El ganador fue el equipo madrileño por 3-1.


La cuestión es que ese equipo consiguió la proeza de ganar las dos primeras ediciones de la Liga después de la guerra. Bajo la dirección del divino Ricardo Zamora (salvo en un periodo corto de tiempo en el que estuvo en la cárcel) y con futbolistas del calibre del goleador Pruden, Pancho Arencibia, Campos, Pepe Mesa y Machín entre otros consiguió lo que parecía imposible hace tan solo dos años. Todos los jugadores pertenecían al Servicio de Aviación, algunos eran militares y otros de personal civil, cobrando un sueldo modesto, aunque incrementado por las primas. Para los desplazamientos del equipo se utilizaron transportes del Ejército del Aire.


Ya en 1947 el Atlético de Madrid absorbería al Aviación, adquiriendo un escudo parecido al del año 1917, pero con 4 rayas rojas Se ponían fin a 8 años de estrecha colaboración entre dos clubes que consiguieron el milagro de poder ser competitivos y ganar el Campeonato Nacional de Liga.

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