sábado, 5 de marzo de 2016

Una sorpresa llamada las Palmas

A finales de los años 60, salió de la nada (o no tan de la nada, según se mire) un equipo que combinaba calidad, ese fino estilo tocador del fútbol canario, con una capacidad rompedora a la hora de batir las metas rivales. Y es que las Palmas pasó de ser un equipo ascensor y de luchar por mantener la categoría a ser un equipo, capaz de ponerle las cosas muy dificiles a los grandes del fútbol español, llegando a ser tercero y segundo de la Primera División Española durante dos temporadas seguidas. 


Ese equipo contaba con jugadores de muchisima calidad, plagada casí en su totalidad por canarios, alguno de los cuales llegó a ser internacional: Guedes, Tonono, los Gilberto, José Juan, Germán, Martin Marrero y Castellano entre otros formaron una plantilla de la que es justo decir que mucho tuvo que ver Luis Molowny. 

Luis Molowny

"El Mangas" supo combinar calidad con ímpetu, haciendo que por fin un equipo canario no sólo fuera valorado por su indudable calidad, sino por su capacidad para ganar partidos. Así hicieron del histórico estadio Insular todo un fortín, en el que muy pocos conseguían sacar puntos (y los que lo conseguían lo pasaban muy mal) y sacar algún que otro punto fuera de las islas. 


Las Palmas como ya comente fue tercera y segunda de forma consecutiva, llegando a disputar la desaparecida Copa de Ferias. Esos no serían los únicos éxitos del equipo amarillo, ya que años después iría a la UEFA y sería subcampeón de Copa, aunque aquellos finales de los 60 fueron claves no sólo para ellos, sino para todo el fútbol canario. 


Acabaron con el "mito" de que los equipos canarios tenían una gran calidad, pero inservible, ya que no conseguían éxitos de trascendencia. Ellos demostraron que se podía jugar con esa calidad tan propia de los futbolistas canarios y, para colmo, estar entre los equipos punteros en España.

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