martes, 1 de marzo de 2016

Tom y Jerry o el arte de la comedia muda

Tom y Jerry, aunque pueda resultar ciertamente paradojico, llegaron como un aire fresco. Y es que cuando estos dos personajes nacieron, la comedia muda había pasado a mejor vida a raiz de la llegada del cine sonora a finales de los años 20. Sólo Chaplin había resistido al cambio de los tiempos hasta que se decidió a hacer una película completamente sonora en 1940 ("El Gran Dictador").


Tom y Jerry tenían lo mejor de la comedia muda: carreras, persecusiones, situaciones absurdas y muchos (reitero: muchos) golpes que siempre tenían como objetivo al desafortunado Tom en su intento de atrapar a Jerry. Y es que Tom y Jerry no era más que la persecusión del gato al ratón, llevada al absurdo más grande con un argumento relativamente distinto, pero sin más. 


La serie fue producida en su inició por Metro-Goldwyn-Mayer, pero, tras el cierre de su estudio de animación, serían sus autores  William Hanna y Joseph Barbera con su estudio independiente Hanna-Barbera el que retomaria los episodios haciendo que los dibujos animados tuvieran más fama si cabe (ganaron siete Oscars, empatados con la mítica "Silly Symphonies" de Walt Disney como las series animadas con más estatuillas).


Mención aparte merecen algunas películas que literalmente despreciaron a la comedia muda patrocinada por Hanna y Barbera, haciendo que estos personajes hablaran como si el estilo de Tom y Jerry estuviera en desuso, algo que pasó con otra serie que hasta hace relativamente poco hicieron de la Pantera Rosa (otro gran y reconocido personaje, cuya serie era carente de dialogos).


Películas infames aparte, Tom y Jerry eran auténticos genios de a comedia con unos cortometrajes que condesaban a la perfección los intentos de Tom por atrapar a Jerry con las dolorosas consecuencias que tenían para un gato que, cual correcaminos, nunca desistió en la idea de cazar al escurridizo Jerry (sin conseguirlo, claro).

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