viernes, 4 de marzo de 2016

La necesaria apertura en la Iglesia

Que la curia tiene que abrirse a los nuevos tiempos es una obviedad que se debe hacer patente estos años. Hoy leí que un Párroco (de Tejina, en Tenerife, concretamente) ha bautizado a la hija de una pareja de lesbianas, algo que ejemplifica a la perfección lo que debe ser la Iglesia: Un lugar de acogida de Todos aquellos que quieran seguir a Cristo (enlace)
 

Ya no valen esas catetadas de que para ser cristiano hay que cumplir ciertas condiciones, igual que se puede ser o no ser creyente, independientemente de la ideología que se profese. Este es un pequeño paso, que a su vez es un paso importante dentro de los muchos que se deben dar en la Iglesia Católica: salir de las parroquias y acercarse al necesitado es una necesidad primordial (dicho por el Papa Francisco) que debe hacerse patente no sólo por parte de la curia, sino de todos y cada uno de los creyentes. Y eso sin contar las reformas tanto internas como externas a las que debe llegar la Iglesia como institución. En cuanto a la externa me refiero a la necesaria Unión entre las diferentes confesiones cristianas, separadas en muchos casos por cuestiones políticas, así como de interpretaciones de la Fe, algo que en la actualidad carece de sentido. En cuanto a la interna, la necesaria salida de la Iglesia a la calle, acogiendo a todos aquellos que no encuentran la esperanza en medio de un mundo caótico y un tema importante, tantas veces rechazado por muchos Sacerdotes, y que los igualaría respecto al resto de mortales. No me refiero a que haya o no haya mujeres Sacerdotes (tema que nos llevaría lineas y lineas de controversia), sino a que un hombre que ejerce como Sacerdote pueda tener la opción de optar al Sacramento del matrimonio, algo que es licito (no dejan de ser hombres que pueden enamorarse). rechazando por completo algo tan obsoleto como el celibato, medida puesta con calzador para que la curia pudiera "anunciar el mensaje de Dios en toda su amplitud sin tener cargas familiares". San Pedro estuvo casado y no por ello anunció peor el Reino de Dios. 
Dicho esto, el que los que han dirigido la Iglesia hayan cometido a lo largo de su historia errores, no quiere decir que todo lo hecho hasta la fecha haya estado mal, ni tampoco que no tengan porque cambiar algunas cosas. El padre de mi padre decía que en la Iglesia hay hombres y, como todos los hombres, éstos se pueden equivocar porque no son perfectos. Ni falta que hace, añadiría yo. Lo que queremos son hombres que anuncien a Todos la Buena Noticia de Jesús. 

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