viernes, 25 de marzo de 2016

La extraordinaria naranja mecánica

Durante los años 70 el fútbol de los Países Bajos alcanzó un nivel impensable hasta no mucho. Al Feyenoord, primer ganador le había seguido un Ajax de Amsterdam, que, comandado por Johann Cruyff, consiguió tres entorchados continentales consecutivos. Era el fútbol total, un estilo superofensivo, capaz de derribar defensas enteras. El Mundial de 1974 era la oportunidad perfecta para trasladar el juego del Ajax a la Selección de Holanda.


Hasta ese año, Holanda apenas había participado en dos ediciones mundialistas y ambas databan de antes de la Segunda Guerra Mundial (1934 y 1938) por lo que la oportunidad era única. La idea era demostrar lo que había avanzado el fútbol holandés estos años... y lo consiguieron.
Un fantástico equipo de color naranja dirigido por Rinus Michels y cuya plantilla no sólo era Cruyff, sino también jugadores del carisma de Rep, Neeskens, Haan, Krol y Jansen entre otros, que jugaban como los ángeles, siempre dispuestos a buscar el gol, combinando a la perfección en todas sus líneas lo que propició que recibieran el nombre de la naranja mecánica.

Cruyff, capitán y lider natural de un equipo fantástico

Fruto de ese juego, llegarían a la final, que perdieron contra Alemania Federal, donde el juego brusco y potente germano se impuso al juego preciosista holandés. Perdieron 2-1, pero en la memoria perduró un juego que hizo de Holanda uno de los combinandos que mejor jugaba al fútbol.

Rinus Michels

En el Mundial de 1978, sin Cruyff debido a que éste se negó a ir junto a otros futbolistas debido a la dictadura de Videla, llegaron a ser nuevamente subcampeones, tras perder en la final con la anfitriona. 


La naranja mecánica parecía quedarse sin premio... hasta que los sucesores de aquellos míticos jugadores, liderados por van Basten, consiguieron la Eurocopa de 1988. Y es que el buen trabajo siempre obtiene el justo premio, aunque éste llegue 10 años después.

No hay comentarios:

Publicar un comentario