viernes, 11 de marzo de 2016

El salto de Greg Louganis

Durante los años 70, nació una estrella en el salto. Su familia biológica era de Samoa y de Suecia, pero creció en California donde vivía con sus padres adoptivos, que eran de ascendencia griega. Su nombre era (y es) Greg Lougnais. 


Su espectacularidad y plasticidad a la hora de saltar hizo de Louganis todo un baluarte de su país adoptivo, los Estados Unidos. Con 16 años ya consiguió la medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Montreal de 1976. Sería el inicio de una carrera plagada de triunfos, que se incluyen Juegos Panamericanos y Mundiales. 
Para conseguir el Oro en unos Juegos Olímpicos, tuvo que esperar hasta los Ángeles 1984, ya que los Estados Unidos no participaron en Moscú 1980 debido al boicot del Gobierno de Reagan a la Unión Soviética, algo que harían los soviéticos en los mencionados de los Ángeles por venganza (cosas de la guerra fría). 


Sí Greg ya había demostrado una gran calidad a la hora de saltar, en los Juegos Olímpicos de 1984 y 1988 demostraría una pléyade de piruetas y mil y un maneras de lanzarse al agua, que llevó a todo el mundo a considerarlo como el mejor saltador olímpico de la historia. Dos Oros consiguió en cada una de esas ediciones. Sin embargo, en los de 1988 sufrió un accidente al saltar del trampolín de 3 metros, ya que calculó mal, provocandose una hemorragia al golpearse la cabeza contra el mismisimo trampolín (gajes del oficio dirían los antiguos). 

 
En los 90, ya reconocido como el más grande, anunció que era homosexual, pero el escandalo llegaría cuando reveló haber sufrido abusos de una pareja y ser VIH positivo. El resultado de tal noticia sería insólito hoy en día, aunque en aquellos años (no tantos dicho sea de paso) era del todo previsible: casí todos sus patrocinadores le abandonaron salvo Speedo. Por otra parte, la controversia llegó porque algunos recordaron el golpe que le provocó pérdida de sangre en Seúl 1988, aunque aquel hecho no era motivo para una infección a los demás saltadores. 


Independientemente de aquellos duros años, pasado un tiempo de su retirada y con años buenos y años malos, Greg Louganis quedó en la historia como uno de los grandes no sólo de su especialidad, los saltos, sino de la historia del olímpismo. No sólo fueron sus medallas; fue el recuerdo de aquellos grandiosos saltos.

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