jueves, 25 de febrero de 2016

Y todo comenzó con Babel...

Lo cuenta el Génesis: los supervivientes del Diluvio universal, a fin de hacerse celebres y evitar la dispersión por el orbe terrestre iniciaron la construcción de una torre que llegara hasta el Cielo. Dios, viendo la soberbia del ser humano, queriendo llegar a ser tan altos como Él, decidió confundir sus lenguas (que estos hablaran en diferentes idiomas) para que ya no se entendieran entre sí y no pudieran seguir con la construcción, que finalmente acabarían abandonando. 


La historia de la torre de Babel es una de las más conocidas de la tradición judeo-cristiana y que tiene como motivo el rechazar todo acto de soberbía o pretensión de querer igualarse a Dios en las alturas y dar un origen al porque los seres humanos hablamos lenguas distintas. De hecho, según el texto sagrado, el nombre de la ciudad Babel derivaría del verbo hebreo balbál ("confundir"), puesto que allí Dios confundió las lenguas de los hombres. 

La confusión de las lenguas

Parece ser que ésta es una de las múltiples traducciones populares que ha tenido el nombre de Babel, que, independientemente de todo ésto, fue una de las grandes ciudades mesopotámicas, conociendose como Babilonia, surgiendo todo un Imperio. En torno a la torre surgieron todo tipo de tradiciones más allá de los textos bíblicos, llegando a ser referenciada por grandes historiadores de la antigüedad como Flavio Josefo, el cual (recordemos), aunque ciudadano romano era de origen judío.


La posición donde debió estar la torre abandonada, desperto el aire aventuro de generaciones de exploradores desde la antiguedad hasta bien entrado el Siglo XX. Muchos creyeron ver en algún zigurat aquella torre que los antiguos abandonaron (aunque hay tantas y de épocas tan diversas que sería absurdo el que una de ellas pudiera ser la mítica torre), tras la confusión de las lenguas, pero lo cierto es que la historia alegorica o no, real o no (la antigua ciudad de Babilonia contaba con edificaciones extraordinariamente grandes) sigue siendo un misterio bien guardado bajo las ruinas de la antigua Babilonia.

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