jueves, 11 de febrero de 2016

Roberto Carlos o cuando los defensas rompen a los defensas

Antes que nada, decir que Roberto Carlos no era un buen defensa. Tendía a perder muchas veces la posición y metía en más de una complicación a su equipo. Sin embargo, la diferencia estaba en su velocidad. Un futbolista como él era capaz de aún estar en posiciones adelntadas, recuperar el balón desde la zona defensiva para iniciar un ataque. Y es que Roberto Carlos fue el paradigma de la velocidad y la potencia (especialmente en su pierna izquierda) que le hizo ser uno de los mejores futbolistas del momento. 


Sus inicios europeos fueron en el Inter de Milán, pero sería en el Real Madrid donde alcanzaría las más altas cotas deportivas tanto a nivel personal como colectivo Muy pronto se hicieron conocidas las arrancadas de Roberto Carlos por la banda izquierda, así como su potente golpeo que desastacaba defensas y de los cuales muchas veces acababan en gol. Su bomba inteligente contra Francia en Saint Denis lo coronó como uno de los mejores lanzadores de falta del mundo, aunque ya antes había demostrado su gran poderio en las faltas. 


En el equipo blanco ganó 4 Ligas, 3 Supercopas de España, 3 Copas de Europa, 1 Supercopa de Europa y 2 Copas Intercontinentales en 10 temporadas en las que un defensa con su velocidad y gran golpeo consegía derribar defensas enteras. Sería en su época madridista cuando Brasil se proclamo pentacamepona del Mundo. 


Los últimos años en el Real Madrid denataron por cierta falta de velocidad, que la compesó con menos subidas, aunque la banda izquierda seguía siendo tan de él que un grande como Zinedine Zidane se iba hacía la mediapunta para que el tuviera toda la banda para correr y poner esos centros milimetricos que futbolistas como Raúl, Morientes o Ronaldo remataban a la red rival. 


En su última temporada conseguirían la Liga, pero antes tenían que ganar al Recreativo de Huelva, ya que tanto madridistas como barcelonistas estaban empatados a puntos. El Real Madrid llegó a ponerse 0-2, pero el equipo ovetense acabo empatando. En los instantes finales, un corner es despejado iniciándose una contra de dos para cuatro. Ya cerca del área y cuando la ocasión parecía quedar en nada, un pase al hueco a ni más, ni menos que un Roberto Carlos (que había corrido todo el campo) ponía el definitivo 2-3. 


Semanas después el Real Madrid ganaría una Liga, que se había dado por perdida cuando el equipo azulgrana llevaba 7 puntos de ventaja a falta de 10 jornadas. Fue precisamente la Fe la que hizo el milagro. Una Fe tan grande como la que tuvo aquel Roberto Carlos capaz de correr todo el campo para rematar a gol. El último acto heroico del defensa que rompía defensas antes de retirarse defintivamente en Turquia. 

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