sábado, 13 de febrero de 2016

El Alma torturada de Dorian Gray

¿Imaginense que un retrato de nosotros plasmara en toda su crudeza todos y cado uno de nuestros pecados, mientras permanecemos jovenes? Eso es lo que le pasó a uno de los personajes literarios más reconocidos, Dorian Gray. 


"El Retrato de Dorian Gray" (a veces traducido como "El Cuadro de Dorian Gray". Para gustos, colores), salido de la brillante mente de Oscar Wilde, mezcla la fantasía con lo real, llevandonos a un universo trágico en el que un hombre, tras romper de forma brusca y humillante su proposición de matrimonio con la joven Sibyl Vane (interprete de diversas obras de Shakesperare en teatros de mala muerte), la cual acaba suicidandose por Amor, se da cuenta de que el retrato, aquel que pintó su amigo artista, Basil Hallward (que muestra una admiración por la belleza de Dorian, que será utilizada contra Wilde como un signo no sólo de su homosexualidad, sino que su obra sera considerada inmoral), muestra una mueca de desprecio. Desde ese momento, a cada perversión, producto del narcisismo de Dorian (alentado en cierta medida por el noble hedonista Lord Henry Wotton, crítica evidente a la sociedad victoriana), el retrato mostrara una nueva muesca, que hara que el propio Gray tenga que esconderlo; no quiere ver el producto de sus acciones.

Oscar Wilde

El ojo critico de Wilde fue más allá de un simple hombre y es que supo retratar a la perfección una sociedad (la victoriana concretamente) en la que las apariencias lo eran absolutamente todo, aunque bajo la aparente Virtud se escondía el vicio y la inmundia. El narcicismo de Dorian, el cual quiere mantenerse joven, mientras el cuadro no sólo envejece, sino que muestra el producto de sus maldades, es todo un símbolo al que Wilde llega de una forma magistal partiendo de algo tan aparentemente simple como la ansiada Eterna Juventud. 


La controversia inicial del libro giró en torno a la mencionada y supuesta homosexualidad de uno de sus personajes (aparte de otras críticas con palabras tales como "empalagoso", "nauseabundo", "afeminado", "sucio" y "contaminante"), pero la obra va mucho más allá, es más profunda de lo que pensaron cualquiera de aquellos que la leyeron por primera vez en su momento. 


La obra, última representante del clásico terror gótico, no nos muestra más que el dilema moral de los individuos para elegir entre el bien y el mal, plasmado en un retrato que muestra todas y cada una de las consecuencias de nuestras acciones. El tiempo le haría justicia y no sólo es considerada como una de las obras más reconocidas de Oscar Wilde, sino de toda la literatura occidental.

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