viernes, 1 de enero de 2016

Luces y sombras sobre la Sabana Santa

A finales del Siglo XIX un abogado italiano, amante de la fotografía, llamado Segundo Pía pidió permiso para realizar una serie de instantáneas a la reconocida Sabana Santa, petición que hayo ciertas reticencias en la curia, pero que finalmente fue aprobada. Cuando Pía reveló las fotografías, se quedó anonadado. Se dio cuenta de que los negativos eran en realidad "positivos", lo que hace a la Sábana en algo parecido a un negativo fotográfico.  


La historia de la Sabana Santa parte de muchas leyendas, que hablan de que ésta, con el cuerpo literalmente impreso de Cristo, fue traída a Edesa por orden del Rey Abgaro V. Según Eusebio, Obispo de Cesarea, historiador de la Iglesia del siglo IV, que se encargó de recoger por escrito esta antiquisima tradición, el Rey mantuvo correspondencia con el mismísimo Jesús, del que había oído hablar, para que este fuera a su Reino para conocerlo personalmente y que predicara a su pueblo. Sin embargo, Jesús, disculpandose por ello, rehuso tal invitación. 


Cuando Abgaro V oyó que éste había sido crucificado y resucitado, dejando el sudario con el que lo habían cubierto, mandó que trajeran al mismo y fuera expuesto como símbolo de la venida del Hijo de Dios . Eusebio estaba convencido que las cartas originales, perdidas, aunque se piensa que pueden existir copias de las mismas, estaban escritas en idioma siriaco, siendo guardadas en los archivos de Edesa.

Abgaro de Edesa exhibiendo la Imagen de Edesa

Muchos alegan que la tradición del Jesucristo como hombre barbado y con pelo largo responde a la tradición de este sudario, que fue conocido como el sudario de Edesa, el cual tras multiples conflictos desapareció hasta que reapareció en la edad media, llegándose a decir que pudo ser custodiada todo ese tiempo por los Caballeros Templarios. Algunos sugieren que la imagen de Edesa no era más que un cuadrado con la cara, sugiriendo que la Sabana de Turín es una burda falsificación. Sin embargo, hay historias que sugieren todo lo contrario y que la imagen perdida es efectivamente la actual Sabana Santa. 


Desde el momento en el que fue descubierta, la Sabana Santa pasó de mano en mano, mientras se discute sobre su autenticidad. Los contrarios al mismo aseguran que es una pintura, una radiación o incluso una pareidolia que formo tal imagen. El hecho de que durante la Edad Media circularan reliquias absurdas de todo tipo no ayuda a que los incrédulos crean (valga la redundancia).

Cartel anunciando la exhibición del sudario de 1898

Lo cierto es que dificilmente un artista pudiera captar con sus pinturas el sufrimiento de aquel hombre impreso en la tela y más describiendo las heridas de un crucificado de la época hasta el más mínimo detalle, la insición de los clavos en las muñecas. Ni siquiera los análisis dan luz sobre la misma, ya que los residuos y acaros han podio desvirtuar la supuesta antigüedad de la misma. Las supuestas técnicas para "pintar" o que apareciera tal imagen tampoco han sido halladas.Las mencionadas fotografías de Pía no hicieron más que oscurecer aún más el origen de este sudario.


Personalmente, sabiendo la cantidad de reliquias circulando por ahí (hay tantas astillas de la Vera Cruz que según cuentan podría hacerse con ellas todo un Arca de Noe), puede que estemos ante la prueba evidente y física de algo negado hasta la saciedad por muchos. Puede que, sin saberlo, estemos viendo el mismisimo rotro de Dios.

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