domingo, 10 de enero de 2016

Delibes y el Camino de la Vida

Contaba don Miguel Delibes que su estilo narrativo lo encontraría gracias con este libro, marcándole toda su vida. A todos los que han tenido la oportunidad de leerlo también se las marcó o al menos reconocen en Delibes ese canto a la naturaleza y a las cosas sencillas de la vida, algo muy lejano a los ajetreados tiempos actuales. 


La historia empieza de los más simple: Daniel "el Mochuelo" un joven de 11 años, se va a ir a la ciudad al día siguiente porque su padre, el quesero del pueblo, quiere que progrese. Es en ese momento de incertidumbre donde recuerda los viejos tiempos junto a sus amigos Roque "el Moñigo" y con Germán "el Tiñoso".


Recuerdos no tan lejanos, pero cuyas imágenes le parecían de hace muchisimo tiempo. En el cuadro que nos pinta Delibes, merced a "el Mochuelo" nos muestra una naturaleza casi virgen y en ella un pueblo de lo más normal (algunos dicen que se inspiró en Molledo en el Valle de Iguña en Cantabria, donde pasaba sus vacaciones veraniegas en la infancia), haciendo una exaltación de la amistad y del Amor (¡Ay! ¡Aquellos amores platónicos!) y una crítica, casí rozando lo caricaturesco, de las costumbres de un pueblo, poniendo de relieve la vivencia algo farisaica del cristianismo y los prejuicios ancestrales que hubo en todos los pueblos hasta no hace mucho tiempo. 
Incluso los niños (y adultos) se encontraran con algo que no pueden controlar como es lo terrible de la muerte y más a edades tempranas como la de Germán "el Tiñoso" al caerse de una roca al río, algo que marcara la vida de un pueblo en el que la supervivencia en una época de escasez lo es todo. 


Don Miguel vio publicada su obra en 1950, siendo una de sus más reconocidas creaciones. Personalmente es una obra que marca un antes y un después, tras haber sido leída... y es que no hay algo tan hermoso y desconcertante como el camino de la vida.

No hay comentarios:

Publicar un comentario