martes, 19 de enero de 2016

Como el coyote y el correcaminos

Tengo que decir que el Coyote y el Correcaminos es la serie que más me ha hecho reír de todos los Looney Tunes. Lo cierto es que si nos paramos a pensar, la serie no es más que una mera parodia de los clásicos dibujos del gato y el ratón (Tom y Jerry es un ejemplo claro), pero llevandolo a un nivel superior con un montón de artilugios del Coyote para atrapar al rapidismo Correcaminos (Sí fuera el Coyote, ya hubiera demandado hace mucho tiempo a la marca Acme).


Y es que todos los capítulos parten de una premisa clara: el hambriento Coyote (cuyo nombre original es Wile E. Coyote) no puede atrapar al Correcaminos (basado en un animal real), ni con los artilugios que él dispone, los cuales en muchos casos acaban volviendosele en su contra, explotandole literalmente en la cara o cayendo por desfiladeros o barrancos.


Todos los espisodios tienen lugar en un desierto y normalmente al inicio del mismo, durante una secuencia de persecución, la escena es detenida para mostrar al público el supuesto nombre científico o nomenclatura binomial del Correcaminos y del Coyote, haciendo referencia a la velocidad de uno y a lo hambriento del otro. Así, en uno de los episodios al Correcaminos se le nombra Accelleratii Incredibus y al Coyote Carnivorous Vulgaris. 


La verdad, para ser justos, el gag de la persecución se repite infinidad de veces con los Looney Tunes: Bugs Bunny o el Pato Lucas con el cazador y Silvestre o Piolin son ejemplos bien claros. En realidad los dibujos animados de persecución fueron muy populares durante los años 40, 50 y 60, algo de lo que supo aprovecharse la Warner Brothers.


Sin embargo, la diferencia esta en lo novedoso de cada uno de los gags, que, aún en teoría repitiéndose una y otra vez, nos muestran las mil y un maneras en el que un Coyote puede fracasar en su intento de atrapar a un Correcaminos. 

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