martes, 17 de noviembre de 2015

Magnífico Wembley

Si hubo un estadio al que podríamos considerar el Santo Grial del fútbol, ese sería el magnífico Wembley. Un terreno de juego que represento toda una época en el balompié mundial, disputandose finales de todas y cada una de las competiciones importantes no sólo a nivel ingles, sino internacional. 


El campo en realidad nunca tuvo nombre como tal, aunque recibió la denominación de Empire Stadium y esa que se inauguró con ocasión de la exposición imperial británica que se celebraría un año después. Se llamó popularmente como estadio de Wembley porque se encontraba en el barrio londinense del mismo nombre, construyéndose en 1923 con la idea de que se disputaran todo tipo de competiciones deportivas, pero sería el fútbol el que se llevó el gato al agua en ese sentido. 


El primer partido disputado en Wembley fue la final de la FA Cup del año 1923 entre el Bolton Wanderers y el West Ham, que se conoció como la final del caballo blanco. A partir de ahí, se disputaron todas las finales de Copa, aunque, ya lo comente antes, no sólo tuvieron lugar partidos nacionales, sino internacionales, entre los que se encontraron los de la Selección Inglesa, que tomaría Wembley como su estadio oficial, donde no perdería contra un equipo no ingles hasta la llegada de la Selección de Hungría que con los denominados magiares mágicos le ganó por un escandaloso 3-6. 


Allí se disputaron varías finales de competiciones europeas y varios partidos del Campeonato de Fútbol de 1966 entre los que se encuentran la final que ganaron los locales a Alemania Federal por 4-2. Tres años antes, el combinado ingles jugaría un partido especial con motivo de la celebración del centenario de la creación del fútbol moderno y, por lo tanto, de la Federación Inglesa. Ganarían 2-1 a un combinado FIFA en el que el capitán fue Alfredo di Stéfano. 


En 2002, casi 80 años después de su inauguración, el estadio de Wembley era demolido para construir otro al que se llamó nuevo estadio de Wembley. Con esa demolición se iba gran parte del fútbol con el que tanto habían disfrutado los buenos aficionados... y es que no hubo mejor representante de lo que significa el llamado deporte Rey como el mítico estadio de Wembley.  

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