viernes, 20 de noviembre de 2015

Espectáculo cortesía del Doctor J

Han habido muchos y muy grandes artistas del baloncesto estadounidense, pero un caso aparte lo encontramos en Julius Erwing. Sus brutales entradas a canasta y sus tomahawk hicieron de este hombre un espectáculo en si mismo.


Con los Philadelphia 76ers, el Doctor J agrando su fama, haciendo que un equipo relativamente menor en aquellos años, compitiera contra la tiranía impuesta por los Ángeles Lakers y los Boston Celtics. Mate tras mate, canasta tras canasta, Julius Erwing llegó a ser uno de los baloncestistas más cotizados del momento e incluso fue campeón de la NBA en 1983. Pocos títulos para tan gran jugador. 


11 veces All-Star de la NBA, el magnífico Doctor J, desde su posición de alero, hacía que defensas completas temieran ser víctimas de su genialidad.


Erwing se retiró en 1987. Muchos grandes artistas del baloncesto llegarían después de él, pero ninguno que entrara a la canasta como aquel mago del balón que hizo de la NBA todo un espectáculo.

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