lunes, 5 de octubre de 2015

Los experimentos de Mendel

Nadie hubiera pensado que un monje agustino católico sería capaz de ser tan importante para la ciencia gracias a sus trabajos sobre genética. Ese hombre se llamaba Gregor Mendel; un simple monje que ya desde pequeño, por mediación de su padre, era gran aficionado a la jardinería y al cultivo de plantas. Gracias a un hobby tan sencillo, Mendel era el que se encargaba del jardín del convento de Brno, en la actual República Checa. 

 
 
Mendel se fijo en que cuando dos plantas de guisantes que diferían en un carácter (una que genera una variedad que producía semillas amarillas y otra que producía semillas verdes) se cruzaban entre si, se producía una mezcla del carácter de las otras dos en lo que sería la generación filial. Tras hacer varios experimentos, comprobó que caracteres que aparecían a los que llamo carácter dominante, y otros que no, a los que llamó carácter recesivo. Así vio como el color amarillo es uno de los caracteres dominantes, mientras que el color verde es uno de los caracteres recesivos.


Mendel fue haciendo comprobaciones, haciendo que se autofecundaran las diferentes generaciones filiales, comprobando que unas tenían caracteres dominantes (amarillos y lisos) y otros eran recesivos (verdes y rugosos). Mendel desarrolló tres leyes que resultan ser los principios claves por la cual se basa la genética, entre los que se encuentra aquella que dice que los rasgos se heredan independientemente de unos y otros. 

 
 
Los trabajos de Mendel duraron un tiempo relativamente largo, puesto que muchas fueron las comprobaciones del monje para afirmar que efectivamente había dado con el "eureka" de la genética. Tras esto, publicó sus experimentos con guisantes en 1865 y 1866, describiéndosenos las variedades utilizadas, así como los caracteres de sus descendientes y los cruzamientos que dieron origen a los hijos y los hijos de los hijos. 

Los 7 carácteres que observó Mendel en sus experimentos

Esto que hubiera sido un descubrimiento grandioso para la ciencia, no tuvo efecto en la sociedad de la época. Puede que le quitaran mérito a Mendel por su condición de monje o por el miedo a que algunas teorías anteriores fueran puestas en duda. Lo cierto es que el trabajo de Mendel no fue reconocido hasta que fue redescubierto hasta 1900. Posteriormente, William Bateson, uno de los "descubridores" de los experimentos de Mendel acuñó varios términos conocidos por todos como "genética" o "alelo", extendiendo las leyes de Mendel a la Zoología.


El trabajo de Mendel con aquellos guisantes nos demuestra que las creencias personales de cada uno no esta reñida con la sed de saber y conocer el mundo que nos rodea. Uno de esos sabios sería un monje agustino, que pasaría a ser uno de los hombres más importantes en la historia de la ciencia. Aquel que nos abrió los ojos al mundo de lo que llamaríamos genética. Y pensar que todo empezó con unos guisantes...

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