sábado, 31 de octubre de 2015

Aquellos partidos del Everton en Tenerife

Estamos en el año 1934. Es una época en la que los equipos canarios no podían ni soñar con disputar la Liga Nacional y sólo tenían la posibilidad de disputar partidos con equipos de nivel en amistosos. Lo habitual es que fueran contra equipos como el Madrid (en aquellos años sin el título de Real), Barcelona o el Athletic de Madrid. El mencionado 1934 sería distinto. No sólo venía un equipo de nivel; venía un equipo de las Islas Británicas: el grandioso Everton de aquellos años 30 se enfrentaría al Tenerife en 3 partidos en el mes de Mayo. 


El equipo de Liverpool era una de las entidades punteras de Inglaterra, ganador de la Liga y la Copa, y liderado por un hombre como "Dixie" Dean, un auténtico atleta con hambre de gol capaz de hacer 60 goles en la temporada 1927-28. El fútbol anglosajón estaba a años luz de nuestro fútbol y el hecho de que vinieran a las Islas Canarias supuso un acontecimiento único para todos aquellos que querían ver buen fútbol. El equipo blanquiazul contaba con futbolistas, algunos de los cuales llegaría a jugar en la Primera División Española entre los que se encontraban Rancel, Arencibia, Bernardino Semán, Chicote entre otros. 
Los partidos generaron una gran expectación y el equipo (colonias inglesas llegaron a fletar un vapor de la Transmediterránea desde la Gran Canaria) de Tenerife correspondió con una gran capacidad para dar la cara. En el primero se adelantaron los locales gracias a Semán, sin embargo, los ingleses acabarían remontando e, incluso, dio tiempo para ver un gol "fantasma" de "Dixie" Dean, que los ingleses ni siquiera pidieron. 

"Dixie" Dean, el goleador inglés

En el siguiente se adelantaron los británicos, pero, tras un penalti, el equipo tinerfeño consiguió el definitivo empate. El tercer y último partido acabó con 2-3, destacando nuevamente la calidad de los ingleses y la capacidad de recuperación de los locales. Cabe destacar la gran ovación recibida por los futbolistas del Everton por parte de la afición local y del agasajamiento a los británicos residentes en las islas, que tuvieron la oportunidad de ver a un equipo de su tierra en las islas. 


Las opiniones de los técnicos y jugadores del Everton fueron muy elogiosas respecto al juego de los canarios. El consejero del Everton, Mister Baxter ,destacaba las cualidades de los jugadores locales y la necesidad de buenos entrenadores que supieran aprovecharse de los grandes futbolistas de los que disponían. Los jugadores ingleses consideraron el juego canario como muy bonito de ver, aunque escasamente productivo, algo que en cierta medida suele ser la base por la que se ha reconocido historicamente al fútbol canario. Lo cierto es que aquellos partidos de ese Mayo de 1934 no sólo fueron un gran acontecimiento deportivo, sino social.

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