martes, 27 de octubre de 2015

Aquel extremo de las medias bajadas

Hubo una época no muy lejana en la que los extremos dominaban el juego. Un equipo que quería hacer grandes cosas tenía que contar con grandex extremos capaces de no sólo desbordar, sino irse en velocidad. Desgraciadamente, el fútbol actual se ha olvidado de eso, dandole mayor importancia al pase continuo en lugar del pase en profundidad, por sorpresa, al extremo de turno que corría la banda dispuesto a encontrar  al delantero desmarcado. Uno de esos especimenes, que corrió la banda todo lo que quiso (sin olvidarse de meter goles) nació en Almendralejo, aunque su vida deportiva estuvo vinculada a Sevilla donde se trasladó desde muy joven al Poligono de San Pablo. Ese hombre era Rafel Gordillo. 


Gordillo debutó a mediados de los 70 en el Real Betis Balompié, sorprendiendo con una velocidad tremenda y una llegada a gol impresionante. Los laterales sufrían con Gordillo en la banda verdiblanca Ya en el equipo sevillano debutaría con la Selección Nacional el que sería el primero de sus 75 participaciones defendieron la bandera española. Siempre con esas medias bajadas; buscando la velocidad para sorprender al adversario. 


Toda una depresión debió suponer el que se anunciara que Gordillo era traspasado al Real Madrid en 1985 cuando contaba 28 años, una edad en aquella época avanzada, pero que no impidió a Rafael adaptarse a un equipo que ganaría 5 Ligas seguidas con Hugo Sánchez y una Quinta del Buitre que machacaba a sus rivales en España, pero que no pudó conseguir la ansiada Copa de Europa. Gordillo ganaría su única Copa de España, tras meter un gol ante el Real Valladolid. 


Gordillo fue uno de los destacados de un Real Madrid con figuras del máximo nivel, por lo que era muy dificil sobresalir. Rafa fue nominado varías veces al Balón de Oro y, de hecho, un grande como Ruud Gullit, Balón de Oro en el año 1987, llegó a afirmar que Rafael Gordillo hubiera sido el justo ganador.  


Sí había sido testigo del enaltecimiento de la Quinta como una máquina de jugar al fútbol, a principios de los 90 vivió su declive del que Gordillo formo parte. En 1992 volvió al Real Betis, su casa, con el que consiguió el ascenso a la Primera División, su último ascenso antes de la retirada en Ecija de un extremo de los que ya no quedan; ese fue Rafa Gordillo. 

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