jueves, 24 de septiembre de 2015

Reyes de Roma

Mucho antes del Imperio que dominó el mundo y antes de la República, Roma estuvo gobernada por Reyes. Sin embargo, esta etapa histórica se mezcla con la leyenda cuando observamos que según los datos procedentes de fuentes poco fiables el primer Rey oficial de Roma fue Rómulo, uno de los hermanos gemelos, descendientes del héroe troyano Eneas (hijo de Afrodita, Diosa del Amor), que fueron amamantados por una loba.


Así los datos sobre el inicio de la Monarquía romana y, por ende, la fundación de la ciudad son imprecisos, aunque la arqueología parece confirmar la existencia de esta forma de Gobierno. 
Todos los reyes, excepto Rómulo (que según la tradición fue el l fundador de la ciudad junto a su hermano Remo), fueron elegidos por el pueblo romano (no era, por lo tanto un puesto hereditario) para gobernar de forma vitalicia, y ninguno usó la fuerza militar para acceder al trono. Muchos historiadores afirman que sus virtudes eran claves para su elección.

La loba amamantando a los gemelos

El Rey tenía capacidad para interpretar los designios de los Dioses, tenía poderes militares y judiciales (Imperium), podía nombrar cargos oficiales entre los que se encontraban el Prefecto Urbano, que actuaba como el guardián de la ciudad y cuando el Rey se hallaba ausente, recibía todos los poderes y capacidades propia del Rey. Otro privilegio exclusivo del Rey era la posibilidad de designar a los patricios para que actuasen en calidad de senadores en el Senado.

Servio Tulio, penúltimo Rey de Roma

Según los datos oficiales, legendarios o no, de Roma hubieron 7 Reyes desde 753 a. C hasta 509 a. C: Rómulo, Numa Pompilio, Tulio Hostilio, Anco Marcio, Lucio Tarquinio Prisco, Servio Tulio, Lucio Tarquinio "El Soberbio". Evidentemente, a medida que nos acercamos al último Rey, los datos son más fiables.


El fin de la Monarquía llegó cuando Lucio Tarquinio, de origen etrusco, utilizó la violencia, el asesinato y el terror para mantener el control sobre la ciudad, algo que ningún Rey había hecho hasta entonces, derogando muchas reformas constitucionales que habían llevado a cabo sus predecesores. Por otro lado, el que nombrará a etruscos para los puestos de poder, no sentó nada bien en la sociedad romana. 


La conclusión es que Tarquinio, al que se le puso el apodo de "El Soberbio" fue expulsado, terminandose con la influencia etrusca, y el Senado decidió abolir la Monarquía, convirtiendo a Roma en una República en el año 509 a. C. Se iniciaba un período de casi 500 años, que terminó con la llegada al poder de Cayo Julio César, pero esa es otra historia.

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