viernes, 4 de septiembre de 2015

Laszy o cuando los ases quieren jugar al fútbol

Durante los años 50, en plena etapa franquista se produjo una película de corte propagandistico, que tenía como protagonista al magnífico jugador húngaro Ladislao Kubala. Titulada "Los Ases buscan la Paz" versaba sobre las dificultades que tuvo Kubala para escapar del terrible comunismo y poder jugar al fútbol en un país como España donde, según el régimen de Franco, se garantizaba la Paz. Lo cierto es que lo que quería Kubala era jugar al fútbol. 


Es verdad, tuvo problemas a la hora de escapar del comunismo, que le acuso de ser un tránsfuga y un traidor y la FIFA le castigo un año sin jugar al fútbol. Tiempo después, Kubala pudo acabar en el gran Torino de aquellos años, pero su fichaje no se llevó a cabo, librándose casualmente del accidente de avión en Superga que padeció el equipo turines. Finalmente recaló en el Hungaria, equipo formado por disidentes comunistas y en una gira por España, el Real Madrid se interesó por él. Sin embargo, Kubala quería que el entrenador fuera su suegro Ferdinand Daucik, pero Santiago Bernabéu no acepto. Al final recaló en el Barcelona gracias al mago Samitier. 

Daucik y Kubala

En el equipo azulgrana demostraría una calidad sin precedentes; un gran manejo del balón y del regate, aparte de una gran capacidad goleadora. Kubala sería parte esencial del famoso equipo barcelonista que ganó cinco Copas de España en los años 50 (con aquella delantera legendaria a la que cantaría Serrat formada por Basora, César, Kubala, Moreno y Manchón), aparte de la consecución de 4 ligas y las primeras Copas de Ferias. 


Sin embargo, Laszy se encontraría con otro magnífico jugador Di Stéfano, que liderando al Real Madrid, pondría en diversos aprietos al equipo azulgrana tanto en España como en el viejo continente donde lo eliminaron de las semifinales de la Copa de Europa de 1960 (el equipo blanco ya iba a por su quinto entorchado europeo consecutivo). Di Stéfano y Kubala, que forjaron una gran amistad, fueron dos colosos del fútbol que hicieron disfrutar a la España de aquellos años. 

Kubala y Di Stéfano

Kubala jugó 20 partidos (una barbaridad para la época) con la Selección Española, aunque nunca pudo lograr el sueño de participar en un Mundial. Antes ya había jugado con dos selecciones: Hungria, su patria natal, y Checoslovaquia, la patria de sus padres. Precisamente durante esos años pudo volver a ver a su madre tras mucho tiempo gracias a las gestiones del mismísimo Santiago Bernabéu. Kubala nunca le llegó a decir a su propia madre que iba a cruzar el telón de acero. 


Kubala era tan grande que el Barcelona tan sólo para que más aficionados vieron jugar a tan magnífico jugador decidió cambiar de campo de fútbol, pasando de Les Corts a un nuevo estadio, el Camp Nou. Antes de irse del Barcelona pudo ganar la Copa de Europa, pero perdieron la final de 1961 contra el Benfica, tras estrellar tres balones al palo. Kubala se iría de la entidad a la que tanto gloría había dado un año después para acabar en el otro equipo barcelones, el Español. 


Kubala se retiraría como futbolista con 35 años, siendo parte de una época en la que el fútbol comenzó a mover oleadas de gentes, que buscaban ver jugar a grandes como él. Ese era Kubala; un extraordinario futbolista que amó el fútbol y que llegó a ser seleccionador nacional de España, su país de acogida; un hombre que cuando salió del telón de acero, lo único que quería era jugar al fútbol. 

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