sábado, 26 de septiembre de 2015

La División Azul

Es evidente que el régimen de Franco nunca quiso entrar en la Segunda Guerra Mundial a no ser que sacara algún beneficio como el territorial (Marruecos era su sueño). Ésto ponía de muy mal humor al Hitler que veía al dictador español como un ser ridículo y estúpido (se ve que él no se miraba al espejo). España al principio se declaró no beligerante, aunque sus preferencias iban hacía las potencias del eje (Alemania, Italia y Japón), pero, a medida que pasó el tiempo y, viendo que los nazis iban a perder, se declaró neutral; una actitud más de cara a la galería que una realidad. No obstante, aunque España no intervino a nivel oficial, contribuyó con el envió de una unidad de voluntarios para combatir al comunismo bajo ordenes alemanas. Fue la 250ª División de Infantería (250 Infanterie-Division en alemán), que oficialmente se conocía como División Española de Voluntarios, aunque pasó a la historia por su nombre oficioso de la División Azul. 


La idea de esta división era la de combatir al enemigo rojo en suelo ruso bajo las ordenes alemanas. En un principio desde Alemania, se exigió que todos los enviados al frente fueran profesionales y experimentados, pero al final se acordó que fueran voluntarios. Se hizo una campaña por toda España para el reclutamiento bastante importante. La mayoría eran soldados veteranos, simpatizantes de la falange o combatientes durante la guerra civil española. También muchos estudiantes se reclutarian en la misma; su suerte estaba echada; su destino era la fría Rusia. Tras un breve periodo de instrucción, se trasladarian a Alemania no sin ser antes despedidos por sus familias. Desde Alemania se trasladarían al frente. 

Despedida de los divisionarios en la estación

No les voy a aburrir con cifras de heridos y bajas, pero conviene señalar que los alemanes hubieran sido tan fieros y valientes como aquellos españoles de la División Azul, no sólo hubieran conquistado Rusia, sino que hubieran ganado la guerra, a pesar de la intervención estadounidense. Los alemanes sentían admiración por ellos y los rusos una mezcla de admiración y terror; esos españoles eran unas auténticas máquinas de combate. Se cuenta que un soldado soviético le preguntó a un prisionero perteneciente a la División Azul: "¿Cómo es posible que hayais causado 14.000 bajas? Eso es imposible con ametralladoras y fusiles muaser corrientes". Pero ¿Dónde combatieron estos soldados?


Ni más ni menos que en el Frente de Novgorod y en el asedio de Leningrado, batallas que han pasado a la historia como una de las más importantes del intento de invasión nazi junto a la de Stalingrado. Las noticias sobre la desazón nazi llegó al mismísimo Hitler, aunque también la valentía de los divisionarios españoles de los que llegó a comentar que se sentía más seguro con ellos en el frente, puesto que eran inaccesible al desaliento, desafiando a la misma muerte. 


Tras el fin de la guerra y con el paso del tiempo, se ha visto a estos voluntarios desde perspectiva negativa debido a que combatieron para los alemanes, siendo enviados por el régimen franquista para enfrentarse al enemigo comunista. Un caso paradigmático de ésto lo vimos cuanto el entonces Ministro de Defensa socialista José Bono incluyó en el desfile de la Fiesta nacional a un veterano de la División Azul junto a otro de la División Leclerc (integrada casi en su totalidad por republicanos españoles, combatiendo por los aliados), utilizando noblemente como un símbolo de la reconciliación entre los españoles que habían combatido en bandos distintos en la Guerra Civil y en la Segunda Guerra Mundial. La decisión fue polémica, recibiendo críticas de la izquierda, extrema izquierda y del nacionalismo catalán.


La historia, ya lo he comentado muchas veces, no se puede, ni debe olvidar. Somos lo que somos gracias a nuestra historia. Y es por eso que la historia de aquella División Azul merece ser recordada como un hecho más de nuestro pasado en el que unos hombres, que evidentemente tenían sus ideas, combatieron en el frente ruso, demostrando una inusitada heroicidad. Así lo dejo dicho el General de infantería Friedrich-Wilhelm von Chappuis, Comandante del XXXVIII Korps de la Wehrmacht, algo que puede ser aplicado a cualquier Soldado Español de épocas pasadas y presentes: 
"Si en el frente se encuentra con un soldado desarrapado, sucio, con sus botas deslustradas y la guerrera desabrochada, manténgase atento, él es un héroe, él es un español"

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