viernes, 18 de septiembre de 2015

El fantasma de la casa Lercaro

En San Cristóbal de la Laguna, concretamente en la calle san Agustín, se encuentra lo que es el actual Museo de Historia de Tenerife. El mencionado museo nació con el objetivo de divulgar la historia de Tenerife, ofreciendo una visión general de los cambios tanto culturales como económicos de la isla a lo largo del tiempo. Sin embargo, el inmueble donde tiene lugar dicho museo es mucho más antiguo. 


Tradicionalmente se conoce como casa Lercaro (no confundir con la casa del mismo nombre en la Orotava), ya que se construyo a finales del Siglo XVI por orden de los Lercaro, una familia de comerciantes de origen genovés llegados a la isla tras la conquista. Precisamente, esta casa nos dejo una leyenda en torno a esta familia. Según se cuenta Catalina, hija de Antonio Lercaro, fue obligada a casarse con un hombre mayor que ella, que gozaba de una buena posición y grandes riquezas. Sin embargo, Catalina no veía con buenos ojos tal matrimonio. Finalmente, la joven se quito la vida mismo día de su boda arrojándose al pozo que se encuentra en el patio. Esta misma historia apunta a que Catalina esta enterrada en una de las estancias de la casa debido a que al ser una suicida, no podía ser enterrada en suelo santo. 


Por otra parte, la familia se trasladó a la Orotava, lo que se debió, según las habladurías, a huir de la vergüenza debido al no llevarse a cabo la boda, a la pena por la muerte de la joven y a los comentarios que se levantarían en la ciudad. Los más conspiranoicos aseguran que la aparición del fantasma de Catalina fue el motivo de su repentina huida. 


Precisamente, muchos aseguran que el espectro de Catalina aún ronda las estancias del ahora museo y algunos empleados aseguran que han visto rondar a Catalina como un Alma en pena con el traje de boda. Sea cierta o no tal historia, lo que es seguro que el supuesto fantasma de Catalina Lercaro se ha convertido en el espectro más celebre de las islas Canarias. 

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