viernes, 18 de septiembre de 2015

Cuando Abdul-Jabbar dominaba las alturas

Su primer nombre, por el que se le conoció sus primeros años en la NBA era Lew Alcindor, pero cambió su nombre después de convertirse al islam, tras leer una autobiografía de Malcolm X. Con el nuevo nombre se haría conocido por ser uno pívots más dominantes no ya sólo de su época, sino de la historia del baloncesto. Su nuevo nombre, por el que lo admirarían y que llenaría de pavor a sus adversarios, era Kareem Abdul-Jabbar. 


Kareem, un hombre reservado en la calle, no lo era para nada dentro de la pista. Sus movimientos en la zona, aparte de su gran capacidad para rebotear, taponar o anotar lo hicieron uno de los grandes en su puesto, incluso antes de ir a los Angeles Lakers, donde demostraría todo su potencial. 


A Abdul-Jabbar se le recuerda muy especialmente por ese gancho con el que casi siempre anotaba y que, sí bien no había sido inventado por él, lo perfecciono hasta el punto de convertirlo en toda una marca de la casa de un baloncestista que era siempre estaba entre los máximos anotadores de un campeonato como la NBA, que a partir de los años 80 vivió otra época dorada, representado en el duelo entre los Lakers y los Celtics. 


Tras hacerse con los servicios de "Magic" Johnson, los Lakers disfrutaron de la conexión Johnson-Abdul Jabbar en lo que sería su Showtime con un espectacular juego combinativo en el que, entre sus muchas virtudes se encontraba un contragolpe demoledor. 

Abdul-Jabbar-Johnson; conexión demoledora

Kareem disminuyo sus números, pero no así su capacidad de lucha que le hizo ser reconocido no ya dentro de las canchas, sino fuera, llegando a participar en varias películas (memorable su pelea con Bruce Lee). Sin embargo, el deporte de la canasta era lo suyo; Abdul-Jabbar era todo un atleta según palabras del propio "Magic" Johnson. Un hombre que se retiró en 1989 a los 42 años (toda una barbaridad para aquellos tiempos) y que, en cierta medida, hizo sentir extraños a muchos amantes del baloncesto por no poder ver más de sus celebres ganchos o increíbles rebotes. 


Sin embargo, Kareem trascendió más allá de sus años en activo hasta el punto de ser uno de los baloncentistas que marcó toda una época. Sólo un hombre tan grande como Kareem podía ser homenajeado por todas las canchas en su último año en activo. Y sí hay algo aún más grande que ser aplaudido por tu público es el ser aplaudido por tus adversarios. Y es que Kareem Abdul-Jabbar, aquel hombre del gancho imparable, fue muy grande. 

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