lunes, 24 de agosto de 2015

¡Vampiros!

El vampiro no es más que el miedo producto de los miedos a lo desconocidos procedentes del folclore de tierras donde la mayoría de la población era analfabeta y, sin embargo, cuanto juego nos han dado estos seres, que chupaban la sangre de sus victimas, apareciendo no sólo en la literatura, sino en videojuegos, series o películas y todos y cada uno de estos medios nos han dado su particular visión de estos personajes asociados desde muy antaño al mismísimo demonio, dada sus oscuras y malévolas intenciones. 
 

El mito del vampiro nació probablemente en tierras eslavas, donde fueron muy comunes las tradiciones en torno a este ser, del que se decían se levantaba de sus tumbas a beber la sangre de los vivos, los cuales acabarían por convertirse en vampiros. Este ser, a diferencia de lo que nos dejó el romanticismo, era un personaje desagradable, con la piel muy pálida, con dos grandes colmillos para morder y cuyo aspecto flaco y oscuro hacía temblar de miedo a todos con los que se cruzaba. 


El origen de la palabra "vampiro" parece proceder del oeste de Europa, siempre relacionandolos con los muertos vivientes y la sangre; zonas, donde en plena Edad Media y gran parte del Renacimiento hubieron gran cantidad de supuestos avistamientos de vampiros, que, incluso, llevo a intervenir a la Iglesia, que tomó tales cosas como fruto del miedo colectivo o de tradiciones relacionadas con el paganismo. 


En cuanto a las características del mismo, también se incluyeron su capacidad de transformarse en animales, una fuerza brutal, puede pasear durante el día, aunque pierde gran parte de su poder, y no se reflejan en los espejos. Sería Bram Stoker el que añadió todas y cada una de ellas en su inmortal "Drácula" en la que se inspiró en Vlad Tepes, un ser sanguinario en el sentido más puro de la palabra, que disfrutaba empalando a sus víctimas y torturando a sus enemigos. Muchos dirán que Vlad, sin contar que aparentemente no bebía sangre, es lo más parecido que pudo haber a un vampiro vivo. 

Vlad Tepes "el empalador"

No obstante, tampoco debemos dejar de hablar de personajes siniestros como la Condesa húngara Elizabeth Bathory (conocida como la Condesa sangrienta), que mató criadas para obtener su sangre, pues creía que el contacto de este elemento con su piel, la hacía más joven, siendo condenada a pasar el resto de su vida encerrada (se cuenta que posee el record de 630 muertes), o Peter Kürten (conocido como El vampiro de Düsseldorf), un asesino en serie alemán, que bebía la sangre de sus victimas y fue ejecutado.  

La Condesa sangrienta

El método para acabar con un vampiro también se recoge en la obra de Stoker: clavarle una estaca en el corazón, llenarle la cabeza de ajos (que los repelen profundamente) y cortarles la cabeza. El temor a que se levantara un muerto de sus tumbas en forma de vampiro llevó en muchas zonas como Rumania, Polonia y demás a clavarles estacas de forma indiscrimada.

La protección contra los vampiros, según se nos cuenta también en "Drácula", es un crucifijo (algo muy manido en algunas películas), el mencionado ajo y cualquier elemento sagrado, siempre asociando al vampiro con el diablo y, por lo tanto, enemigo de Dios. 

Estuche para cazar vampiros

Sobre los posibles avistamientos de vampiros hay muchas teorías y ninguna es descartable. Tomando como incierta la existencia de vampiros y quitando el pánico colectivo derivado de leyendas ancestrales, las teorías más habituales del motivo de tales avistamientos son:
  • Enfermedades de la sangre como la anemia relacionados con la falta de esta, haciendo que las personas que la padecen tengan un aspecto pálido, tal y como creeríamos que sería un vampiro. 
  • La rabia, que es infección viral que afecta al Sistema Nervioso, que es una enfermedad transmisible que hizo que muchos creyeran que los que la tenían eran vampiros. De hecho hubo un brote de esta infección en Hungría entre 1721 y 1728. 
  • Las epidemias como la peste que llevó a que en zonas como Prusia oriental, Silesia y Bohemia, para evitar el contagio, las víctimas eran enterradas sin constatar la muerte clínica en lo que sería en muchos casos un enterramiento vivo, sufrieron estos muertos que no estaban muertos una larga y terrible agonía, infligiéndose heridas en su intento de escapar de sus tumbas. Sería en la exhumación cuando se encontraban al cadáver conservado y con manchas de sangre, lo que les llevaba a muchos a creer que eran vampiros. 
  • La porfiria, que es una enfermedad conocida con el título de "enfermedad de los vampiros" y que merced a determinadas acciones genéticas puede causar fotosensibilidad,  deformidad facial, palidez extrema o intolerancia al ajo.
Sería el romanticismo el que daría un carácter más "civilizado" (si podemos utilizar tal termino) a la figura del vampiro. Un ser que se mueve en las sombras, pero que intenta adaptarse a los tiempos. Así tenemos a la mencionada "Drácula" o "El Vampiro" de John William Polidori. 


En cuanto a medios como el cine o la televisión ha habido de todo y,en mi humilde opinión, generalmente malo, aunque, como con todo, con excepciones notables. A nivel cinematográfico cabe destacar las adaptaciones del propio "Drácula" (mención especial a la terrible "Nosferatu" de Murnau), algo por lo que fueron conocidos actores como Bela Lugosi o Christopher Lee encarnando al literario vampiro o a Peter Cushing interpretando al eterno enemigo del vampiro y doctor en ciencias ocultas Abraham van Helsing. También la pintura y el dibujo, como es lógico, ha tenido en el vampiro, siempre asociado al diablo, una fuente de inspiración. 


Y es precisamente de eso lo que se trata. El vampiro, que forma parte de nuestros miedos ancestrales, es uno de los personajes que más nos inspira a la hora de crear nuestras propias fantasías en torno a ese ser tan terrible que impregno de terror y angustia a muchos de nuestros ancestros... y es que ¿había algo más terrible que tener miedo a tan solo a encontrarte con un vampiro?

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