domingo, 9 de agosto de 2015

El Emperador hispano de Roma

Antes que nada hay que decir que Trajano no fue el primer Emperador nacido fuera de Roma, ya que Claudio había nacido en las Galias donde combatía su padre. Sin embargo, Marco Ulpio Trajano, conocido por todos por su tercer nombre, Trajano, no sólo nació fuera del centro Imperial, sino que era de origen no itálico, viendo la luz en Santiponce, junto a la actual Sevilla.


Algunos hablan de que el Imperio Romano comnezó su decadencia con el infame Gobierno de Nerón, sin embargo, no sólo es incierto, sino que Roma siguió conquistando territorios y teniendo grandes gestores y militares entre sus Emperadores. Uno de ellos sería el mencionado Trajano.
Trajano fue adoptado por el Emperador Nerva, que lo nombró sucesor. Eso era muy habitual a la hora de suceder al títular del Impero y es de notar que muchos Emperadores no eran hijos naturales del anterior. En el caso de Adriano se inició la que se ha llamado tradicionalmente como dinastía Antonina. 

Moneda con la efigie del Emperador

Adriano comenzaría su reinado en 98. Como administrador, Trajano es conocido por su amplio programa de construcción de edificios públicos que reformaron la vieja ciudad de Roma, dejando numerosos monumentos, que en la actualidad podemos contemplar, tales como el foro de Trajano, el mercado de Trajano y la Columna de Trajano. Esto le hizo ganarse el aprecio de la sociedad civil como un hombre que se preocupaba de la ciudad y sus habitantes. 

Columna de Trajano

Sin embargo, Trajano también  destacó como comandante militar con grandes triunfos en los que el mismo participaba y se encargaba de dirigir. En 101 lanzó una expedición de castigo (punitiva) contra el reino de Dacia gobernado por el rey Decébalo, derrotándola al año siguiente y conquistando definitivamente la mencionada Dacia en 106. También se anexionó el reino nabateo, estableciendo la provincia de Arabia Pétrea. 


Tras un periodo de Paz, iniciaría su campaña final en 113 contra Partia, llegando hasta la ciudad de Susa en 116. Con este avance alcanzó la máxima expansión del Imperio romano en toda su historia, demostrando que las tropas imperiales seguían siendo terribles y que Roma era un adversario poderoso. 


Durante esta campaña, Trajano enfermó, falleciendo cuando regresaba a Roma. Era el año 117 y, tras su fallecimiento, Fue deificado por el Senado y sus cenizas se enterraron en una cámara al pie de su Columna Trajana. 


Trajano es uno de los más grandes Emperadores romanos, hasta el punto de formar parte de una lista denominada como "Los Cinco Emperadores Buenos" (en el que se encuentra junto a su antecesor Nerva, su sobrino y sucesor Adriano, Antonino Pío y Marco Aurelio), nombre propuesto por Maquiavelo y promocionado por el historiador británico Edward Gibbon, gran conocedor la historia de Roma, que llegó a decir que fue "la época más feliz de la historia de la humanidad".

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