jueves, 27 de agosto de 2015

Ahab y el destino de la ballena blanca

"¡Por allí sopla! ¡Una joroba como un monte nevado! ¡Es Moby Dick!" 
Tras muchos meses planeando su venganza, el Pequod veía a aquella ballena blanca; aquella que le arrancó de cuajo una pierna al Capitán Ahab. Desde ese momento, el viejo Ahab estaba preparando la venganza; una venganza contra un ser tan irracional como una ballena; un ser al que guardaba un rencor inmenso. 


La obsesión de ese monomaniaco iba más allá de la persecusión de una simple ballena. Su idea era destruir a Moby Dick; no cabía en él más mañana que aquel en el que la ballena blanca dejara de existir. Nadie entendía su cruzada. Todos, incluidos sus lugartenientes lo tomaban por loco; un personaje capaz de ir al mismísimo infierno si en él estaba la ballena blanca. 


A todos los barcos que se encontraba, les preguntaba sí habían encontrado a la ballena blanca. Su venganza comenzó aquel día en el que le tuvieron que poner una pierna de marfil en sustitución de la que Moby Dick le había arrancado; su caza comenzó el día en que el Pequod abrió las velas para encontrarse con su destino.. y ese destino se llamaba Moby Dick.


Ni que decir que todo acaba mal para Ahab en su lucha contra ese demonio blanco. Y es que ya desde el principio todo iba mal; ese viejo loco había condenado a su tripulación por su sed de venganza contra ese enorme leviatán.  La ballena blanca volvió a vencer a Ahab y esta vez no habría revancha.

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