viernes, 10 de julio de 2015

Yo, Claudio

Yo, Tiberio Claudio Druso Nerón Germánico Esto-y lo-otro-y-lo- de-más-allá (porque no pienso molestar los todavía con todos mis títulos), que otrora, no hace mucho, fui cono cido de mis parientes, amigos y colaboradores como "Claudio el Idio ta", o "Ese Claudio", o "Claudio el Tartamudo" o "Cla-Cla-Claudio", o, cuando mucho, como "El pobre tío Claudio", voy a escribir ahora esta extraña historia de mi vida Comenzaré con mi niñez más temprana y seguiré año tras año, hasta llegar al fatídico momento del cambio en que, hace unos ocho años, a la edad de cincuenta y  uno, me encontré de pronto en lo que podría denominar "la jaula dorada" de la cual jamás he podido escapar desde entonces.
Así comienza una de las obras literarias más extraordinarias sobre los primeros años del Imperio Romano, años turbulentos en donde la traición, la muerte y la infamia estaban por doquier y en donde Claudio, pasivo protagonista en el inicio de esta historia, contada por el mismo, nos relata los pormenonres de una infancia atormentada en la que llegó a ser el Emperador del mundo de la forma más increíble debido a que todos y cada uno de los posibles titulares del Imperio eran asesinados, mediante la traición, mientras el tonto Claudio (tartamudo, cojo y con tics nerviosos) era dejado con vida, ya que no se esperaba nada bueno de él. 


Esta historia nos la relata el escritor británico Robert Graves, que era gran conocedor de la historia clásica y quiso plasmar en la palabra escrita una historia que, aunque novelada, tiene ciertos visos de realidad en tanto en cuanto se basó en las historias de Tácito, Plutarco y las "Vidas de los doce césares".En la novela, un Claudio temeroso de que su mujer acabe con él debido a que quiere que cuanto antes su hijo ostente la Corona Imperial (Nerón), decide relatarnos la historia de su familia (la dinastía Julio-Claudia) en la que las maquinaciones están a la orden del día, especialmente gracias a su abuela, la esposa de Augusto, Livia, que se encarga de, mediante complots, acabar con todos y cada uno de los que pueden disputarle su puesto a su hijo y tío de Claudio, Tiberio. 

Grandisima obra

El caso es que la novela, publicada en 1934, tuvo muchisimo éxito y cuatro décadas después la BBC la hizo realidad para la gran pantalla y es que se encargo de producir una miniserie de 13 capítulos basada tanto en "Yo, Claudio" como en "Claudio, el dios, y su esposa Mesalina", ambas escritas por Graves. A día de hoy, esta seríe, donde destacan las actuaciones Siân Phillips (Livia), Derek Jacobi (Claudio), John Hurt (Calígula) y Brian Blessed (Augusto) es considerada uno de los productos televisivos más grande de la televisión, con una fidelidad importante con respecto a las obras literarias, mostrándonos de manera casi teatral los entresijos del poder.  


Y es que ya desde el inicio con esa música indescriptible y con ese áspid, símbolo de la traición, moviendose sinuosamente, se nos pone en tensión para contemplar en su crudeza a lo que puede llegar el ser humano con tal de obtener el poder, independientemente de que haya que mentir, traicionar y asesinar. Tanto la obra literaria como la televisiva son imprescindibles para todos aquellos a los que les interese lo relacionado con el Imperio Romano. 

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