miércoles, 22 de julio de 2015

Julio César: Dictador de Roma

Es una de las figuras más influyentes en la historia de la humanidad, ya que, en cierta medida, él fue el que inició el comienzo de lo que sería el grandioso Imperio Romano, que dominó el mundo durante muchos siglos. Cayo Julio César, perteneciente a una familia de escasa fortuna, supo hacer carrera no sólo a nivel militar, sino política, subiendo de escala social y llegando a ser elegido cónsul gracias al apoyo de sus dos aliados políticos, Pompeyo y Craso, los hombres con los que César formó el llamado Primer Triunvirato.


Sin embargo, serían sus éxitos militares en la galia donde venció a Vercíngetorix, el sometimiento de las tribus celtas y la primera penetración romana en Britania y Germania las que harían de César todo un héroe en Roma, aunque muchos veían muy peligroso que la gente se enfervorizada frente a un solo hombre. Sus conquistas extendieron el dominio romano sobre lo que actualmente es Francia, Bélgica, Holanda y parte de Alemania. 

El derrotado Vercingetorix se presenta ante César

Mientras César terminaba de organizar la estructura administrativa de la nueva provincia que había anexionado a la República, sus rivales trataban en Roma de despojarle de su ejército y cargo utilizando el Senado, en el que eran mayoría. César, sabiendo que si entraba en la capital sería juzgado y posteriormente exiliado, intentó presentarse al consulado in absentia, algo a lo que la mayoría se negó. César envalentonado por sus éxitos militares, desafió las órdenes senatoriales y protagonizó el famoso cruce del Rubicón, donde, según dicen pronunció la inmortal frase "Alea iacta est" (que significa "la suerte está echada"), iniciando así un conflicto denominado como la Segunda Guerra Civil de la República de Roma, en el que se enfrentó a su viejo aliado, Pompeyo. 


Sus victorias en las batallas, le hicieron el amo de la República. A su regreso a Roma se hizo nombrar cónsul y dictator perpetuus ("dictador vitalicio"), iniciándose una serie de reformas económicas, urbanísticas y administrativas. La República, en cierta manera, había quedado abolida, ya que el Senado perdió su poder y el dictador no tenía ninguna intención de abandonar el cargo.


De César se han dicho muchas cosas: que la operación de parto conocida como cesárea se debe a que él nació de esta forma (algo absurdo), que tenía ataques epilépticos (real), que sus escritos sobre la conquista de las Galias fue un método que utilizó para honrarse a si mismo a modo de propaganda (real) y sus enemigos políticos decían que lo que pretendía César era volver a la Monarquía (algo no probado, pero que se argumentó, a pesar de que el dictador nunca mostró interés en ello). Su relación tanto política como amorosa con Cleopatra VII (Reina impuesta por los propios romanos) no ayudó mucho y, de hecho, ambos tendrían un hijo al que le pondrían por nombre Cesarión. 

Cleopatra y Julio César

Muchas veces intentaron ponerle una Corona sobre la cabeza a César, pero éste siempre rehuso el ofrecimiento, pues sabía que eso es lo que esperaban sus enemigos para derrocarle con la justificación de que se había proclamado Rey. Con el objetivo de eliminar la amenaza que suponía, un grupo de senadores formado por algunos de sus hombres de confianza como Bruto y Casio y antiguos lugartenientes como Trebonio y Décimo Bruto urdieron una conspiración con el fin de eliminarlo. Dicho complot, aunque desde fuera se argumento que era por cuestiones de pervivencia de la República, lo cierto es que la gran mayoría de los Senadores lo hicieron por envidia a César o por cuestiones tales como intentar conseguir una mejor posición en la sociedad romana. El asesinato culminó en los idus de marzo, donde todos los Senadores acuchillaron a un César del que se dice (así también lo menciona Shakespeare en su inmortal obra "Julio César" ) que sus últimas palabras fueron "Tú también, hijo mio" (refiriendose a Bruto). 

Asesinato de César

Su muerte provocó el estallido de otra guerra civil, en la que los partidarios del régimen de César, Antonio, Octavio (sobrino-nieto de César, que el había adoptado como su hijo) y Lépido, derrotaron en la doble Batalla de Filipos a sus asesinos, liderados por Bruto y Casio. Posteriormente, Octavio, Antonio y Lépido formaron el Segundo Triunvirato, repartiéndose los territorios de la República, aunque, una vez apartado Lépido, en Accio se enfrentarían Octavio y Marco Antonio, venciendo el primero. 
 

Se iniciaba un periodo distinto en la historia de Roma; la República había muerto; nacía un Imperio. Nacía un Imperio Romano en el que, a modo de homenaje, todos sus Emperadores recibirían el título de César. 

2 comentarios:

  1. Definitivamente, uno de los más grandes que tuvo Roma.

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  2. El nombre Cesar con el tiempo, llegó a ser sinónimo de "Poder"

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