viernes, 24 de julio de 2015

José Escobar: entre el humor y la realidad

Hubo una época (no tan lejana) en la que para hablar de la realidad se recurría al humor para, en cierta medida, sortear los efectos de la censura, que no es que fuera algo propio del franquismo, sino de todos y cada uno de los regímenes que hubieron en España hasta nuestra Democracia actual. El mundo de la historieta (la palabra cómic nos era desconocida por aquel entonces) también contó con grandes que de una forma velada nos mostraban la realidad de un país poco proclive a los cambios. La editorial Bruguera nos dio grandes maestros de la viñeta y uno de ellos sería el barcelonés José Escobar Saliente, al que todos conocemos como el autor de los Zipi y Zape. 


Sin embargo, sería injusto que el señor Escobar sea reconocido "sólo" por haber concebido la idea de dos gemelos traviesos; fue un hombre que más allá de las historietas fue capaz de intervenir en películas animadas, interviniendo en los dibujos y posterior animación de los mismos. 


A pesar de su carrera como animador en los años 40, sería a partir de los años 50 donde su carrera alcanzaría la excelencia dentro de la entonces editorial Bruguera (sucesora de El Gato Negro y antecesora de la Editorial B). Escobar forma parte de los cinco grandes de Bruguera, entre los que se encuentra, además de él, los destacados historietas Conti, Cifré, Giner y Peñarroya. Junto a estos y otros dibujantes, crearía la publicación "Tío Vivo", independiente de Bruguera, aunque posteriormente volvería a ella, publicando sus más recordados personajes, con los que muchos nos hemos reído alguna vez y que de forma solapada buscan entretener a la paz que "informar" de la realidad social de la época. 


A continuación, les pongo una lista de los que, en mi opinión, son sus mejores y más recordados personajes. 

Sus mejores historietas
1. Zipi y Zape


Año de la primera aparición: 1948.
Publicación: Pulgarcito.
Comentario: La relación entre padres e hijos, aparte de los problemas escolares siempre fue algo que atrajo a Escobar y es por eso que creo a estos traviesos gemelos, que tenían que lidiar con un padre estricto (acuerdense de el cuarto de los ratones donde los castigaba) y las malas notas en el colegio con la calabaza correspondiente. Quizá estemos hablando de la serie más reconocida de la viñeta española junto a Mortadelo y Filemón y el Capitán Trueno. 
2. Carpanta


Año de la primera aparición: 1947.
Publicación: Pulgarcito.
Comentario: Una realidad bastante cruda es que después de la guerra había mucha gente que pasaba hambre y es por eso que el eterno hambriento Carpanta fue objetivo muchas veces de la censura franquista, ya que, según los jerifaltes de la época, "no se pasaba hambre". La historia siempre versaba sobre Carpanta intentando buscar algo para comer, algo que casi nunca consigue al final de cada capítulo. 
3. Toby


Año de la primera aparición: 1967.
Publicación: DDT.
Comentario: Rara vez las historietas tienen como protagonista a un perro... salvo Toby. Esta fue una de las creaciones últimas de Escobar, en las que se nos muestra la relación de Toby con su amo y las cosas que les suceden a ambos. 
4. Petra, criada para todo



Año de la primera aparición: 1954.
Publicación: Pulgarcito.
Comentario: Las relaciones siempre interesaron a Escobar (por eso rara vez sus personajes actúan solos) y una de las más llamativas fue la de la criada Petra y su dueña Patro, que en algunos casos nos mostraba la relación algo tiránica de los dueños para los subalternos de buen corazón como Petra, pero demasiados retraídos para protestar. 
5. Don Óptima y don Pésimo


Año de la primera aparición: 1964.
Publicación: Tío Vivo.
Comentario: El nombre de la serie era Don Óptimo, pero la gente comenzó a llamarla "Don Óptimo y Don Pésimo", puesto que ambos se hicieron inseparables, aún dos personajes muy distintos y es que don Óptimo siempre veía el vaso medio lleno y don Pésimo medio vacio, viendoles actuar en la misma situación bajo dos puntos de vista. La diferencia de esta serie con otras de Escobar y, en general de Bruguera, es que siempre tenía un "Happy End", un final feliz que dejara al lector con un buen sabor de boca.
6. Blasa, portera de su casa


Año de la primera aparición: 1957.
Publicación: Tío Vivo.
Comentario: Como bien indica el título de la serie Blasa era una portera y dicha portera se metía en situaciones dificiles la mayoría de las veces por su mala cabeza y su interés por saberlo todo. La relación con los inquilinos del inmueble donde trabaja nos deja infinidad de críticas sociales de un Escobar que había alcanzado el costumbrismo en sus historias. 
7. Doña Tula, Suegra


Año de la primera aparición: 1951.
Publicación: DDT.
Comentario: La relación entre suegras y yernos (o suegras y nueras) nunca ha sido fácil, según, claro esta, la ficción. Y Escobar utilizo ese supuesto malestar para crear esta historia en la que un yerno de buen corazón tiene que hacer frente a una suegra marimandona a la que no soporta y sí hace ésto es por el amor que le tiene a su esposa. 
8. Doña Tomasa, con fruición, va y alquila su mansión


Año de la primera aparición: 1959.
Publicación: DDT.
Comentario: La protagonista de la serie es Tomasa una viuda que ha realquilado cada habitación de su casa a un núcleo heterogéneo de personas como hacían las ancianas propietarias con pocos ingresos en aquellos años. Al igual que Blasa, esta historia nos muestra una vez más el costumbrismo de la época. 
9. Plim, el magno


Año de la primera aparición: 1959.
Publicación: DDT.
Comentario: Una historia extraña dentro del mundo de Escobar. Plim era un superhéroe atípico (puede volar, entrar por cualquier sitio, posee supervista, superfuerza, superagilidad, es invulnerable, ...), que sólo aparecía cuando se le llamaba "A mí, Plim", y cumplida su misión desaparecía sin dar más explicaciones. La censura lo lamino debido a la extrañeza de tal historia en la que no se hablaba de donde salían tales poderes y en las que en más de una vez se enfrentó a la autoridad. 
10. Profesor Tenebro


Año de la primera aparición: 1957.
Publicación: Tío Vivo.
Comentario: A Tenebro se le podía definir como la esencia de lo macabro. Sus chistes oscuros causaron cierto rechazo en la censura de la época, ya que se le veía como un bicho raro capaz de elogiar a un gillotinador o pedir una batidora en la que "cupiera un hombre". Una historia llamativa dentro de las realizadas por Escobar.

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